
La imagen es ilustrativa y sirve como fondo general del tema.
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Editado por: Tatyana Hurynovich

La imagen es ilustrativa y sirve como fondo general del tema.
Una imagen satelital de alta resolución capturada el 11 de septiembre de 2025 ha revelado una formación geográfica inusual y sumamente distintiva en forma de «Y» en el corazón del desierto de Taklamakan, situado en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, en el noroeste de China. Este impresionante rasgo del paisaje no es un fenómeno natural fortuito, sino el fruto directo de décadas de intensos y coordinados esfuerzos de forestación diseñados para rehabilitar y transformar un territorio que anteriormente se consideraba una extensión completamente estéril y hostil para la vida.
El desierto de Taklamakan abarca una vasta extensión de aproximadamente 337.000 kilómetros cuadrados y ha sido históricamente conocido por su aridez extrema y sus condiciones climáticas implacables. La curiosa silueta en «Y» observada desde el espacio se origina por la convergencia natural del río Khotan (también conocido como Kotan), cuyas aguas provienen del deshielo de los glaciares de las montañas circundantes, y la imponente cordillera de Mazatagh (o Hongbaishan). Justo en este punto de unión estratégica se localizan las ruinas del fuerte militar Mazar-Tagh, una estructura que data del siglo VIII; este sitio arqueológico fue excavado originalmente por el célebre explorador Aurel Stein en 1907, quien recuperó más de 1.500 fragmentos de documentos antiguos que han sido fundamentales para arrojar luz sobre la historia temprana y la administración del Tíbet en la región.
Esta notable metamorfosis del paisaje es el resultado tangible de la implementación a largo plazo del Programa de la Franja Forestal de los Tres Nortes (Three-North Shelterbelt Program, TNSP), popularmente denominado la «Gran Muralla Verde», una iniciativa gubernamental de escala masiva lanzada originalmente en 1978. Para el año 2024, este ambicioso proyecto, catalogado unánimemente como el mayor esfuerzo de reforestación a nivel global, ha logrado la plantación de más de 66.000 millones de árboles en las regiones áridas del norte de China. Con una planificación estratégica que se extiende hasta el año 2050, el programa ya ha reportado éxitos estadísticos que demuestran un cambio de tendencia histórico: mientras que en la década de 1980 la superficie afectada por la desertificación avanzaba a un ritmo alarmante de 10.000 kilómetros cuadrados anuales, para el año 2022 se empezó a registrar una reducción neta de la superficie desértica de más de 2.000 kilómetros cuadrados por año.
Investigaciones científicas recientes, fundamentadas en un análisis exhaustivo de 25 años de datos satelitales y complejos modelos de flujo de carbono, confirman que la periferia del desierto de Taklamakan está operando ahora como un sumidero de carbono estable, lo que significa que absorbe más dióxido de carbono del que emite a la atmósfera. Este fenómeno ecológico de gran relevancia es particularmente visible durante la temporada de lluvias, que ocurre entre julio y septiembre, cuando las precipitaciones medias mensuales alcanzan aproximadamente los 16,3 mm, una cifra que supera en 2,5 veces los niveles registrados durante la estación seca. Este incremento crítico en la humedad ambiental no solo impulsa el crecimiento vigoroso de la vegetación plantada, sino que también contribuye a una reducción medible de la concentración de CO2 atmosférico en la región, la cual desciende de 416 partes por millón (ppm) en la época de sequía a unas 413 ppm durante los meses de mayor humedad.
El éxito rotundo alcanzado en el desierto de Taklamakan constituye el primer caso documentado a nivel mundial en el que una intervención humana planificada ha logrado convertir el borde de un desierto extremo en un sumidero de carbono resiliente y sostenible, estableciendo un modelo de referencia para la restauración de paisajes hiperáridos en otras latitudes. El programa TNSP, que se extiende a lo largo de 13 provincias del norte de China, ha sido el motor principal para elevar la cobertura forestal de la nación desde un escaso 10% registrado en 1949 hasta superar el 25% para el año 2024. Estos avances no solo representan un triunfo ambiental interno, sino que también se alinean de manera precisa con los objetivos internacionales de desarrollo sostenible promovidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El profundo trasfondo histórico de esta zona está intrínsecamente ligado a las rutas comerciales de la antigua Ruta de la Seda, donde la ciudad de Khotan, ubicada estratégicamente al sur del desierto, era célebre en todo el mundo conocido como la «Ciudad del Jade». El fuerte de Mazar-Tagh, que en su apogeo funcionó como un puesto militar tibetano de gran importancia, permanece hoy como un artefacto silencioso de una era en la que la región servía de encrucijada vital para el intercambio cultural y comercial. Más allá de la lucha técnica contra el avance de las arenas, datos consolidados de 2018 indican que el proyecto de reforestación ha logrado reducir la degradación de la tierra en aproximadamente un 15 por ciento en sus áreas de influencia directa. Este cambio ecológico está facilitando una transición profunda en el modelo económico de la región, alejándose de la subsistencia para abrazar sectores más sostenibles y lucrativos como el turismo ecológico de alta calidad y la silvicultura técnica.
ФОКУС
China's Taklamakan Desert Revived With River Full of Precious Gemstones
Earth from space | Live Science
A Desert Intersection - NASA Science
Jade - Wikipedia