La IA en EE. UU.: Auge de Productividad, Transformación Educativa y Choques Regulatorios Federales y Estatales

Editado por: Tatyana Hurynovich

El cierre del año 2025 marcó un periodo de intensa actividad que puso de relieve la penetración profunda y multifacética de los avances en inteligencia artificial (IA) en la economía, el sistema educativo y la gobernanza de Estados Unidos. Se observa una dualidad notoria: por un lado, se registra un incremento sustancial en la eficiencia laboral; por otro, las fricciones institucionales respecto a la supervisión de esta tecnología se intensifican. Este momento sienta las bases para que, ya en 2026, los modelos de IA se consoliden como un sistema operativo fundamental para una vasta cantidad de procesos empresariales.

En el ámbito laboral, y contrariamente a las previsiones pesimistas sobre el desempleo masivo que anticipaban voces como el senador Bernie Sanders, se ha documentado un repunte en la productividad de los trabajadores de primera línea. Shyam Sankar, director de tecnología de Palantir, destacó cómo la IA está dotando a enfermeros y técnicos de capacidades superiores, agilizando la contratación y la formación, lo cual impulsa la capacidad industrial estadounidense. Este impulso a la productividad económica nacional, catalizado por la IA generativa, fue corroborado por un sondeo reciente de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) en noviembre de 2025. La Fed señala que, por ahora, la IA actúa como un valioso copiloto, optimizando el rendimiento en lugar de provocar despidos masivos inmediatos. No obstante, un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de finales de noviembre de 2025 reveló que la IA ya posee la capacidad técnica para sustituir al 11,7% de la fuerza laboral estadounidense, lo que equivale a 1,2 billones de dólares en salarios anuales, afectando principalmente a los sectores de Recursos Humanos, logística y administración de oficinas.

En el sector educativo, la Universidad de Purdue ha dado un paso audaz al establecer un requisito obligatorio de “competencia laboral en IA” para todos los estudiantes de pregrado. Este mandato, aprobado por la Junta de Fideicomisarios el 12 de diciembre, entrará en vigor con la cohorte que ingrese en el otoño de 2026. El presidente de Purdue, Mung Chiang, justificó esta medida por la “magnitud y el ritmo” del impacto de la IA en la sociedad y la educación superior, insistiendo en la necesidad de “seguir avanzando”. Es crucial destacar que esta competencia se integrará en los currículos existentes sin sumar créditos adicionales, y sus criterios se diseñarán en consonancia con los estándares de la industria, reflejando el compromiso de dotar a los egresados de habilidades pertinentes para el mercado.

A nivel federal, la administración del presidente Trump lanzó el 15 de diciembre de 2025 la iniciativa bianual “Tech Force” (U.S. Tech Force). El objetivo es reclutar cerca de 1.000 especialistas en IA, ingenieros y analistas de datos jóvenes para incorporarlos a las agencias federales, ofreciendo remuneraciones anuales que oscilan entre los 130.000 y los 195.000 dólares. Scott McAllister, director de la Oficina de Gestión de Personal (OPM), subrayó la urgencia de fortalecer la pericia técnica para modernizar los sistemas. Esta iniciativa cuenta con el respaldo de más de veinte gigantes tecnológicos, incluyendo a OpenAI y Microsoft, y busca consolidar la posición de EE. UU. en la carrera tecnológica global.

Simultáneamente a estos esfuerzos federales de modernización, ha surgido una encrucijada regulatoria significativa a nivel estatal. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, defendió públicamente la prerrogativa de su estado para legislar sobre IA, a pesar de una reciente orden ejecutiva presidencial que busca establecer un estándar federal único para evitar un mosaico de 50 regímenes regulatorios distintos. Defensores del control centralizado, como David Sacks, argumentan que la naturaleza interestatal de la IA exige un enfoque unificado para mantener la competitividad frente a China. Por su parte, la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) federal ha dictaminado que los modelos de IA gubernamentales deben producir resultados veraces y abstenerse de dogmas ideológicos, exigiendo la corrección de cualquier desviación antes de marzo de 2026.

La aplicación comercial de la IA también ha generado escrutinio. La Comisión Federal de Comercio (FTC) inició una investigación sobre las pruebas de precios dinámicos realizadas por Instacart. Estos experimentos revelaron que los precios de productos idénticos podían ser hasta un 23% más altos para ciertos consumidores, lo que podría suponer un coste anual de hasta 1.200 dólares por familia. Estos acontecimientos divergentes —desde la optimización laboral hasta la disputa por la jurisdicción y la equidad del consumidor— confirman que, al finalizar 2025, la IA se ha convertido en un eje central que define tanto la trayectoria económica como la agenda política en los Estados Unidos.

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Fuentes

  • Fox News

  • FOX Business

  • NurPhoto via Getty Images

  • Forbes

  • Consumer Reports

  • FinTech Weekly

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