Investigadores chinos logran controlar robots mediante inteligencia artificial satelital y modelos de lenguaje en órbita

Editado por: Tatyana Hurynovich

Un hito tecnológico sin precedentes ha sido alcanzado por equipos de investigación en China, integrando de manera efectiva la computación espacial, la inteligencia artificial y la robótica avanzada. Especialistas de GuoXing Aerospace Technology y de la Universidad Jiao Tong de Shanghái han completado una demostración exitosa en la que se gestionó el movimiento de robots humanoides en la superficie terrestre a través de una red satelital. El núcleo de este avance radica en el uso de Grandes Modelos de Lenguaje (LLM) situados en órbita, los cuales realizan procesos de inferencia lógica directamente en el espacio tras recibir comandos de voz, eliminando la necesidad de depender de servidores terrestres convencionales y reduciendo significativamente los tiempos de respuesta.

Esta innovación posee una relevancia estratégica fundamental, ya que sienta las bases para ofrecer servicios de procesamiento de IA desde el espacio, lo que podría permitir eludir las actuales restricciones internacionales sobre la exportación de chips de inteligencia artificial de alto rendimiento. Wang Yabo, vicepresidente ejecutivo de GuoXing Aerospace Technology, confirmó que este experimento representa el primer despliegue mundial de un modelo de IA a gran escala y de propósito general operado desde una estación terrestre hacia una constelación de satélites activa. Durante las pruebas, un operador humano emitió órdenes verbales que fueron transmitidas a la flota orbital, donde el modelo Qwen3 de Alibaba, instalado en hardware protegido contra la radiación, analizó la petición y generó las instrucciones digitales pertinentes.

Una vez generadas, estas directrices regresaron a la Tierra, donde el agente de software de código abierto OpenClaw se encargó de traducirlas en movimientos físicos precisos ejecutados por el robot. Este ciclo cerrado de comunicación demuestra que la inteligencia artificial puede actuar como el núcleo computacional activo de los sistemas de control orbital, un factor crítico para garantizar la autonomía en entornos donde la infraestructura terrestre es inexistente o poco fiable, como en zonas de desastre natural o regiones extremadamente remotas. El éxito de la prueba, en la que el modelo Qwen3 procesó las solicitudes y devolvió los resultados en menos de dos minutos, valida la viabilidad de un «cerebro» orbital capaz de dirigir una amplia gama de sistemas autónomos, incluyendo drones y vehículos sin conductor.

GuoXing Aerospace Technology, con sede en la ciudad de Chengdu, ya ha iniciado el despliegue de su ambiciosa infraestructura tecnológica, comenzando con el primer clúster de doce satélites de computación especializada denominados «Xingshidai», lanzados en mayo de 2025 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan a bordo de un cohete Gran Marcha-2D. La hoja de ruta de la compañía es extensa: proyectan tener 1.000 aparatos operativos para el año 2030, alcanzando una constelación total de 2.800 satélites especializados para 2035. Esta arquitectura, que empleará enlaces láser entre satélites, busca proporcionar una capacidad de cómputo global de 100.000 petaflops para inferencia y un millón de petaflops para entrenamiento de modelos. Con el lanzamiento de los siguientes grupos de satélites programado para 2026, este avance se alinea con una tendencia global en computación espacial, similar al lanzamiento del satélite Starcloud-1 de SpaceX en noviembre, equipado con procesadores gráficos de Nvidia.

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Fuentes

  • Vosveteit.sk

  • Xinhua News Agency

  • Gate News

  • CGTN

  • Gate News

  • Chinadaily.com.cn

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