Toni Geitani y "Wahj" (El Resplandor): El Maqam Árabe en la Electrónica Granular

Editado por: Inna Horoshkina One

No todo lo que bebe agua se alimenta de agua. A veces la vida se alimenta de sonido, silencio y luz entre los golpes.

El compositor y diseñador de sonido Toni Geitani, originario de Beirut y con una práctica artística que oscila entre el escenario y las artes visuales, nos presenta su segundo álbum, titulado “Wahj”. Esta obra monumental consta de 17 pistas y abarca aproximadamente 75 minutos de material sonoro. En él, las vocalizaciones de tipo layali, una percusión profunda con mucha reverberación y sintetizadores analógicos convergen para construir un paisaje sonoro de carácter cinematográfico.

¡Oh, Aman!

El núcleo temático de “Wahj” reside en la interacción entre lo ancestral y lo futurista. El maqam, con sus melodías deslizantes, no se emplea como una mera cita folclórica; por el contrario, se integra profundamente en la estructura de la materia electrónica. Esto trasciende la fórmula simple de “música étnica más un ritmo”. La sensación que transmite es la de una tradición que se somete a un riguroso proceso de laboratorio sónico, emergiendo como una nueva forma de memoria, tal como ha señalado The Guardian.

Evidencias Sonoras de la Fusión

El álbum arranca con “Hal”, una pieza donde el violonchelo y la voz actúan como un hilo de luz que estira lentamente el espacio sonoro circundante. Es una introducción sutil pero poderosa a la paleta de texturas que Geitani explora.

A continuación, el oyente se enfrenta a caídas abruptas en la densidad sonora. Pistas como “Ya Sah” y “La” sumergen al oyente en un ambiente de trueno, oscuridad y presión palpable. Esta intensidad da paso a ráfagas de energía y sobrecargas industriales que recuerdan a las distorsiones propias del techno más agresivo.

Momentos Clave en la Narrativa Auditiva

Uno de los puntos de inflexión cruciales del disco es “Ruwaydan Ruwaydan”. En esta composición, un balanceo rítmico de corte jazzístico se transforma inesperadamente, permitiendo que la flauta ney atraviese la textura sonora como un haz de luz concentrado. Es un ejemplo magistral de cómo los elementos dispares pueden coexistir y transformarse mutuamente.

El cierre, con “Madda Mudadda”, marca una partida del sosiego hacia un caos de estática y susurros. Es precisamente en este “sonido destructivo” donde el artista revela una belleza inesperada, demostrando que la estética puede encontrarse en los límites de la señal.

Aportación al Panorama Musical Global

Este lanzamiento se inscribe dentro de una corriente más amplia y vibrante: el experimentalismo electrónico de la diáspora árabe. En esta escena, el maqam se encuentra con las texturas granulares y una dramaturgia de percusión metálica. El resultado es el nacimiento de una nueva vanguardia, que ya no se considera meramente “de nicho o local”, sino verdaderamente global en su alcance e impacto.

La voz y la materia sonora que Toni Geitani aporta al mundo musical introducen una frecuencia de resplandor tenue. Es el punto exacto donde la resonancia de lo antiguo y el pulso ineludible del futuro convergen en un único y compartido aliento.

15 Vues

Fuentes

  • The Guardian

  • The Guardian

  • The Guardian

  • The Guardian

  • Red Hook Star-Revue

  • The Guardian

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