Legado de 8.000 Años: La Cultura del Vino Georgiano entre el Qvevri y la Modernidad
Editado por: Olga Samsonova
Georgia mantiene un legado vitivinícola ininterrumpido que se extiende por aproximadamente 8.000 años, lo que la sitúa como la cuna del vino a nivel mundial, según hallazgos arqueológicos que datan del 6000 a.C. Esta práctica milenaria constituye un pilar fundamental de la identidad nacional georgiana, su gastronomía y sus ceremonias. La evidencia más antigua de producción vinícola se localiza en yacimientos como Gadachrili Gora y Shulaveris Gora, al sur de Tiflis, donde se han encontrado residuos de ácido tartárico en fragmentos de vasijas de barro. El vino ha trascendido su función como bebida para convertirse en un símbolo de hospitalidad y espiritualidad intrínseco a la vida georgiana.
Históricamente, el vino ha tenido un papel terapéutico en la medicina popular, ejemplificado por el *Ghvinis Tbili*, un vino tinto especiado tradicionalmente administrado para aliviar el malestar estomacal. Esta conexión se extiende a la cocina nacional. El *Chakapuli*, un guiso primaveral de ternera o cordero originario de la región de Kajetia, se estofa con vino blanco, ciruelas ácidas, estragón y cilantro. De manera similar, la salsa *kindzmari* y otros platos reflejan esta integración culinaria, demostrando cómo la vinicultura moldea el paladar del país.
El centro de la celebración social georgiana es la *supra*, el festín tradicional que se articula completamente en torno al vino, simbolizando la hospitalidad y los lazos espirituales. La *supra* es dirigida por un *Tamada*, el maestro de ceremonias, quien inicia una serie de brindis rituales que deben ser escuchados con atención, con la prohibición de beber hasta que él se siente. Estos banquetes, que pueden prolongarse hasta la madrugada, son escenarios para debates y el canto polifónico tradicional, una expresión cultural reconocida.
El antiguo método georgiano de vinificación tradicional en *qvevri* fue inscrito por la UNESCO en 2013 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El *qvevri* es una vasija de arcilla con forma de ánfora que se entierra bajo tierra para aprovechar la temperatura constante y fresca, lo que facilita una fermentación natural con las pieles y semillas. Este proceso da lugar a los denominados "vinos naranjas" por su color ámbar característico, un estilo que ha ganado apreciación global, especialmente tras el resurgimiento postsoviético. La innovación actual en el sector busca una coexistencia armónica entre lo ancestral y lo contemporáneo, con artesanos como Remi Kbilashvili trabajando para asegurar la continuidad de esta técnica, que representa la resistencia cultural frente a la estandarización soviética.
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Fuentes
Travel And Tour World
Corus Imports
Georgian Recipes
Travel And Tour World
IWSC
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