Brasil confirma el hallazgo de tectitas de 6,3 millones de años vinculadas a un impacto meteorítico

Editado por: Uliana S.

Fragmentos están dispersos desde Minas Gerais hasta Piauí, en total se han encontrado más de 600 muestras.

La comunidad científica de Brasil ha ratificado oficialmente el hallazgo en su territorio de tectitas, un vidrio natural extremadamente inusual que se produce como consecuencia de impactos meteoríticos de gran magnitud ocurridos hace unos 6,3 millones de años. Este descubrimiento, que fue debidamente documentado en diciembre de 2025 en la revista especializada Geology, integra a Brasil en la exclusiva lista de las siete regiones del mundo donde se ha constatado este tipo de fenómeno de origen cósmico.

Estas tectitas se distinguen de la obsidiana de origen volcánico por su bajísimo contenido de agua, el cual es inferior al 0,03% de su peso total, lo que las convierte en testimonios directos de colisiones espaciales de alta energía contra la Tierra. Previo a este hallazgo, la ciencia solo tenía constancia de cinco campos de tectitas principales: el Australasiático, el Centroeuropeo, el de Costa de Marfil, el Norteamericano y el de Belice. El estudio ha sido liderado por el profesor Alvaro Pinteado Crósta, investigador titular del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien cuenta con una trayectoria iniciada en los años 70 en el análisis de estructuras de impacto. En la investigación han colaborado instituciones brasileñas como la Unicamp y la USP (Universidad de São Paulo), además de prestigiosos centros internacionales ubicados en Francia, Austria y Australia.

Los fragmentos encontrados han sido denominados «geraizitos», término derivado de los municipios de Tayobeiras, Curral de Dentro y São João do Paraíso, donde se localizaron inicialmente. Las muestras fueron sometidas a análisis químicos, isotópicos y geocronológicos de altísima precisión, métodos que permitieron descartar de forma definitiva un origen volcánico y confirmar la existencia de lechatelierita, un componente que solo aparece en eventos de impacto extremo. Los investigadores han recuperado más de 600 ejemplares distribuidos en una zona de gran extensión que supera los 900 kilómetros de longitud, abarcando territorios en los estados de Minas Gerais, Bahía y Piauí.

El peso de estos geraizitos es muy variado, oscilando desde menos de 1 gramo hasta los 85,4 gramos, y sus estructuras presentan formas aerodinámicas características como esferas, elipsoides, gotas y pesas. Los estudios de isótopos de estroncio, neodimio y hafnio indican que el choque del meteorito se produjo sobre una corteza continental de tipo félsico, probablemente perteneciente al periodo Mesoarqueano. Este hallazgo posee una relevancia fundamental para la paleogeografía de América del Sur, ya que enriquece de manera significativa el registro geológico del continente con datos inéditos sobre su evolución.

El profesor Crósta, célebre también por la creación de la «Técnica Crósta» aplicada a la teledetección de recursos minerales, ha dedicado décadas a la localización de estructuras de impacto en Brasil. De cara al año 2026, el objetivo prioritario de los científicos es hallar y cartografiar con exactitud el enorme cráter de impacto que coincida con la antigüedad y el tipo de roca afectada por la formación de los geraizitos. El hecho de que el área de dispersión alcance los 900 kilómetros concuerda con los modelos observados en otros campos de tectitas del mundo, donde la magnitud del campo es proporcional a la energía del impacto. Estas formaciones, cuyo nombre proviene del griego tektos (fundido), representan un evento geológico de gran interés, comparable en importancia a las tectitas de Costa de Marfil, que tienen una antigüedad de 1,3 millones de años.

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Fuentes

  • Último Segundo

  • Agência FAPESP

  • G1

  • Zatum

  • Site Inovação Tecnológica

  • G1

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