La disponibilidad de nitrógeno acelera la captura de carbono en la restauración de selvas tropicales
Editado por: An goldy
Un estudio fundamental publicado en enero de 2026, fundamentado en los datos del Proyecto Agua Salud en Panamá, ha confirmado que una mayor disponibilidad de nitrógeno acelera de manera significativa la captura de carbono en los bosques tropicales en fase de regeneración. El Proyecto Agua Salud, que forma parte de una colaboración centenaria entre el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y la República de Panamá, se centra en la conversión de terrenos degradados en bosques secundarios productivos y plantaciones madereras. Esta región posee una relevancia crítica, ya que se encuentra en el corazón de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, la cual suministra agua potable a dos millones de personas y sustenta el comercio a nivel global.
Los investigadores documentaron que la aplicación de nitrógeno impulsó la recuperación de la cubierta forestal en tierras agrícolas recientemente abandonadas hasta en un 95 por ciento. Este incremento está directamente relacionado con una absorción más veloz del dióxido de carbono atmosférico. El nitrógeno, al ser un elemento esencial para la síntesis de aminoácidos, proteínas y cloroplastos, desempeña un papel central en el proceso de fotosíntesis y estimula el crecimiento vegetal. En el contexto de los ecosistemas tropicales, donde frecuentemente se observa una escasez de nutrientes, este efecto tiene implicaciones directas para los cálculos climáticos internacionales.
Los hallazgos obtenidos en la plataforma experimental de Agua Salud —que integra nueve cuencas instrumentadas y más de 150,000 árboles plantados desde el año 2007— cuestionan la precisión de los modelos climáticos actuales. Los científicos sugieren que estas proyecciones podrían estar subestimando sistemáticamente la capacidad de absorción de carbono de los ecosistemas tropicales jóvenes y en recuperación. Mientras que la restauración forestal global tiene el potencial de eliminar hasta 400 gigatoneladas de CO2 para el año 2100, la gestión local de los nutrientes podría convertirse en una herramienta de intervención sumamente poderosa.
El aumento en las tasas de crecimiento derivado del nitrógeno permitiría que las áreas en restauración capturen aproximadamente 820 millones de toneladas métricas adicionales de CO2 cada año durante una década, siempre que se mitigue la deficiencia de este nutriente. Estos resultados recomiendan encarecidamente una revisión de las estrategias de reforestación, priorizando el uso de especies de árboles fijadoras de nitrógeno. Esto marca una transición del modelo de restauración pasiva hacia una gestión activa de los servicios ecosistémicos, alineándose con la metodología de «reforestación inteligente» (Smart reforestation) promovida por el STRI.
A diferencia de lo que ocurre en otras regiones, como los bosques tropicales australianos que se han convertido en una fuente neta de carbono debido al incremento en la mortalidad de los árboles, la investigación panameña demuestra cómo una intervención dirigida puede potenciar drásticamente el sumidero de carbono. En consecuencia, la gestión del nitrógeno en el trópico podría erigirse como un factor determinante en los esfuerzos mundiales para mitigar el cambio climático, garantizando un retorno más ágil al estado de absorción neta de emisiones.
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Fuentes
Scienmag: Latest Science and Health News
EurekAlert!
myScience
Cary Institute
ResearchGate
PubMed
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