Estrategias Psicológicas para Cultivar la Autovalía Interna Frente a la Validación Externa
Editado por: Olga Samsonova
La psicología contemporánea está reevaluando la búsqueda constante de reafirmación, conceptualizándola no como una mera necesidad, sino como una estrategia regulatoria transitoria que, paradójicamente, solidifica la dependencia interpersonal. Esta dependencia deja la autovalía en un estado precario, supeditada al juicio de terceros para ofrecer un alivio fugaz. La investigación psicológica ha delineado metodologías fundamentadas empíricamente para fomentar una autovalía robusta y arraigada internamente, promoviendo la autoconfianza y la capacidad de gestionar la incomodidad emocional.
Una vía fundamental para cimentar la autovalía reside en la ejecución consistente de compromisos menores, lo cual proporciona evidencia tangible de la propia fiabilidad personal. Este proceso de seguimiento de tareas construye un historial interno de competencia. De manera complementaria, se sugiere incrementar la resistencia emocional mediante la práctica de la tolerancia a la incertidumbre, resistiendo activamente el impulso de buscar aclaraciones inmediatas ante situaciones ambiguas. Esta práctica ayuda a desvincular el bienestar de la resolución externa y rápida de dudas.
El reemplazo de la validación externa por el reconocimiento interno constituye otro pilar esencial. Esto se logra mediante la activación de los sistemas de autocuidado a través de la autocompasión, un mecanismo que contrarresta la necesidad de aprobación ajena. Además, es crucial disociar el valor personal de los resultados sociales mediante la aplicación de flexibilidad cognitiva. Esta flexibilidad permite explorar explicaciones alternativas para interacciones que parecen ambiguas, mitigando la tendencia a atribuir significados negativos basados únicamente en la propia perspectiva o en la falta de respuesta externa.
Un principio central en este desarrollo es anclar la autovalía en valores fundamentales y acciones intencionales, concepto que encuentra sustento en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). La ACT, un enfoque de psicoterapia orientado a la acción que se deriva de la terapia conductual y cognitivo-conductual, enseña a los clientes a dejar de luchar contra sus emociones internas y a aceptarlas como respuestas apropiadas a ciertas situaciones, sin que impidan el avance vital. Este enfoque contrasta con la psicología cognitiva tradicional al sugerir que el problema no es el contenido del autoconcepto, sino la excesiva fusión o identificación con él, lo que se denomina yo-como-contenido.
Cuando la medida del valor propio se establece por la adhesión a principios internos y no por las reacciones externas, la exigencia de confirmación constante se desvanece. La investigación indica que enfocarse en la autoconfianza, que se vincula a la capacidad percibida para manejar eficazmente diversas situaciones, es vital para el bienestar emocional. La autoconfianza se compone de autocreencia y autoestima, donde la autoestima se basa en el autoconocimiento y la aceptación de fortalezas y debilidades. Cultivar una autoestima sana implica un trabajo continuo en la autoconciencia, la autoeficacia, la autocompasión y el autocuidado, en lugar de buscar una puntuación perfecta. La autovalía basada en principios internos, en lugar de la fluctuación de la opinión ajena, ofrece una estructura más resiliente frente a las inevitables derrotas temporales o pérdidas.
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Fuentes
Forbes
MindLAB Neuroscience
Forbes
ResearchGate
NovoPsych
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