
El Desafío Energético de Irlanda: Auge de los Centros de Datos de IA y la Presión sobre la Red Nacional
Editado por: an_lemon

La creciente demanda de capacidad de cómputo impulsada por la Inteligencia Artificial (IA) está ejerciendo una presión considerable sobre la infraestructura física de la República de Irlanda, afectando de manera crítica su sistema energético. Este escenario representa una colisión directa entre la atracción agresiva de capital privado enfocado en el desarrollo de la IA y las responsabilidades estatales relativas a la energía y el cumplimiento de los objetivos climáticos. La situación, que se extiende desde finales de 2025 y se proyecta hacia 2026, ilustra claramente el impacto del auge tecnológico en los recursos nacionales.
En el año 2024, los centros de datos absorbieron un significativo 22% del consumo total de electricidad en Irlanda, un salto notable si se compara con el 5% registrado en 2015. Las estimaciones más recientes sugieren que para el año 2026, este consumo podría escalar hasta representar un tercio de toda la generación nacional de energía. Ya en 2023, los centros de datos consumían el 21% de la electricidad, superando el consumo combinado de todos los hogares urbanos (que se situó en el 18%). Instituciones clave como la Oficina Central de Estadísticas (CSO), la Comisión Reguladora de Servicios Públicos (CRU) y la Agencia de Desarrollo Industrial (IDA) están involucradas en la gestión de este proceso, siendo la IDA la que continúa fomentando las inversiones tecnológicas extranjeras de gigantes como Alphabet/Google, Meta, Intel y Nvidia.
Los responsables políticos se enfrentan a un dilema complejo: ¿cómo mantener la deseabilidad del país para las inversiones de alta tecnología, que aportan sustanciales ingresos fiscales, mientras se garantiza la estabilidad del suministro eléctrico y se cumplen los compromisos medioambientales? En respuesta a esta tensión creciente, las asociaciones sectoriales, incluyendo Wind Energy Ireland y Digital Infrastructure Ireland, han acogido con satisfacción la nueva directriz de la CRU. Esta normativa exige que el 80% de la energía para las nuevas conexiones provenga de fuentes renovables. Además, el regulador ha endurecido las condiciones: las nuevas instalaciones deben incorporar generadores o sistemas de almacenamiento por baterías en sus propias instalaciones, capaces de cubrir su demanda total por un breve periodo. Incluso se podría obligar a los operadores de estos centros a inyectar energía a la red nacional en momentos de extrema necesidad.
Analizando el contexto histórico, Irlanda se consolidó como un centro tecnológico, en gran medida gracias a un régimen fiscal corporativo atractivo, que ahora se sitúa efectivamente en el 15% para los grandes grupos bajo el Pilar Dos de la OCDE (anteriormente 12,5%). A pesar del notable avance en la energía eólica, que cubrió el 34,6% de la generación en 2023, la nación sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, obteniendo más del 50% de su energía del gas, carbón, turba o petróleo. La preocupación por posibles apagones ha provocado que el operador del sistema eléctrico haya paralizado la construcción de nuevos centros de datos cerca de Dublín hasta el año 2028.
El Profesor Paul Deane, del University College Cork, ha señalado que la problemática se agrava debido a esta fuerte dependencia de los combustibles fósiles. Subraya que si bien Irlanda ha demostrado ser capaz de construir centros de datos con rapidez, el desarrollo de fuentes de energía renovable no avanza al mismo ritmo. En consecuencia, Irlanda se ha convertido en un microcosmos de los desafíos globales que surgen del crecimiento exponencial de la IA y la urgencia de descarbonizar el sector energético a una velocidad vertiginosa.
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Fuentes
The Irish News
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Irish Examiner
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