Simbiosis Agrícola y Energética: El Auge de la Agrivoltaica en China
Autor: an_lymons
La República Popular China está adoptando con gran ímpetu el concepto de agrivoltaica, buscando fusionar la agricultura con la generación de energía renovable. Este enfoque dual busca optimizar la utilización del suelo de manera eficiente. La idea de combinar granjas solares con actividades agrícolas, concebida originalmente por científicos alemanes en 1982, está encontrando en la República Popular China un campo de aplicación a gran escala. Este modelo no solo garantiza la producción de electricidad limpia, sino que también crea un microclima más favorable para los cultivos, un beneficio inestimable especialmente en regiones caracterizadas por la escasez de lluvias.
Un ejemplo paradigmático de esta integración se observa en la Región Autónoma de Ningxia. Desde el año 2014, la empresa Baofeng Group ha estado gestionando una vasta extensión de aproximadamente 107 kilómetros cuadrados en esta zona. Inicialmente, estos terrenos se dedicaron al cultivo de alfalfa como parte de un proceso de recuperación del suelo, seguido posteriormente por el cultivo de bayas de goji. Para maximizar el rendimiento del terreno, Huawei Smart PV ha diseñado e implementado la construcción de una central fotovoltaica elevada sobre estas plantaciones. Esta instalación tiene una capacidad proyectada de 1 GW y ocupará una superficie de 20 kilómetros cuadrados. Durante la fase de construcción activa, ya se habían conectado a la red aproximadamente entre 640 y 650 MW de capacidad generadora.
La alta eficiencia de esta central se logra gracias a soluciones técnicas muy innovadoras. Los paneles solares se han instalado a una altura considerable, situándose alrededor de 2,9 a 3 metros sobre el nivel del suelo. Esta elevación deja un espacio amplio y adecuado para el desarrollo normal de las labores agrícolas. Además, se emplea la tecnología de seguimiento solar automático de un solo eje horizontal. Esta característica permite que los paneles sigan la trayectoria del sol a lo largo del día, lo que incrementa significativamente la producción energética en comparación con las configuraciones fijas tradicionales. Según datos proporcionados por Huawei, la sombra proyectada por los paneles ayuda a reducir la evaporación de la humedad del suelo entre un 30% y un 40%, un factor crucial donde las precipitaciones son escasas, por lo que se complementa el sistema con riego por goteo en las plantaciones.
El impacto ambiental que se espera de la operación plena de este sistema es sustancial. Una vez que el proyecto funcione a su máxima capacidad, se estima que anualmente se evitará la quema de casi 560.000 toneladas de carbón. Esto se traducirá en una disminución de las emisiones de dióxido de carbono de 1.695 millones de toneladas al año. La mejora del ecosistema local es palpable, evidenciada por el aumento en las poblaciones de fauna menor, como faisanes y liebres, lo que subraya la recuperación de la biodiversidad en estas tierras que han sido previamente rehabilitadas.
China mantiene su posición como líder mundial en la fabricación de componentes esenciales para la industria solar. En los primeros cuatro meses de 2024, el volumen de exportación de módulos fotovoltaicos hechos de silicio cristalino alcanzó los 83,8 GW, lo que representa un incremento del 20% respecto al año anterior. En el año 2022, la capacidad total instalada de energía solar en el país asiático llegó a los 393.032 MW. Las ambiciones del país son claras: la República Popular China prevé que para el año 2030 la cuota de las energías renovables en su matriz energética total alcance el 20%, para lo cual se han destinado cerca de 2,5 billones de yuanes.
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