El líder de Microsoft predice que la IA sustituirá casi por completo a los trabajadores de oficina en 18 meses: el amanecer de una nueva era
Autor: Tatyana Hurynovich
Mustafa Suleyman, el máximo responsable de la división de inteligencia artificial en Microsoft, ha emitido un pronóstico audaz: la gran mayoría de las tareas que los empleados realizan frente a un ordenador serán automatizadas en un periodo de entre 12 y 18 meses. Esta declaración, realizada en una entrevista con el Financial Times, señala que sectores como el derecho, la contabilidad, la gestión de proyectos y el marketing están en el umbral de una transformación sin precedentes en el ámbito de los profesionales de oficina.
Suleyman destacó que los sistemas de inteligencia artificial están alcanzando rápidamente un nivel de rendimiento humano en la mayoría de las funciones profesionales. Según su visión, el desarrollo de modelos de IA personalizados se volverá pronto una tarea tan cotidiana y sencilla como iniciar un podcast o escribir en un blog, democratizando el acceso a herramientas de alta productividad para todo tipo de usuarios.
Este escenario de automatización se desarrolla en medio de cambios estructurales significativos en la industria tecnológica. Durante el año 2025, datos de diversas consultoras indicaron que cerca de 55,000 despidos estuvieron vinculados directamente con la implementación de soluciones de automatización basadas en IA. La propia corporación Microsoft redujo su plantilla en más de 15,000 personas en 2025 y contempla la posibilidad de recortar entre 11,000 y 22,000 puestos adicionales a principios de 2026.
A pesar de estos ajustes en el capital humano, Microsoft ha intensificado su apuesta tecnológica con inversiones que superan los 80,000 millones de dólares en el presente ejercicio fiscal. Esta cifra récord subraya que la prioridad estratégica de la compañía se centra en la expansión y el fortalecimiento de su infraestructura de inteligencia artificial, considerándola el motor central de su crecimiento futuro.
Otros líderes prominentes del sector tecnológico han expresado opiniones coincidentes sobre este cambio de paradigma. Elon Musk, director de Tesla y SpaceX, vaticinó que la profesión de programador de software podría volverse prácticamente obsoleta para finales de 2026. Un caso ilustrativo de esta tendencia es Spotify, donde se reporta que sus ingenieros han dejado de escribir código de forma manual desde diciembre de 2025, confiando plenamente en Honk AI, su herramienta interna de desarrollo.
La celeridad de esta evolución es respaldada por Dario Amodei, director general de Anthropic, quien sugirió que la ingeniería de software como disciplina profesional podría perder su vigencia en tan solo 12 meses. Estas proyecciones reflejan la velocidad vertiginosa a la que se están transformando los procesos de creación de software y la gestión técnica a nivel global.
Si bien las cifras de despidos y la sustitución de tareas por máquinas pueden generar inquietud, el panorama del bienestar global muestra señales de resiliencia. Entre 2020 y 2025, la prosperidad general ha seguido una tendencia ascendente a pesar de las secuelas económicas de la pandemia. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) ha crecido anualmente un 0.66% en todos los grupos de países, demostrando un progreso sostenido en la calidad de vida.
En términos económicos, el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita mundial ha mantenido un crecimiento anual cercano al 1.9%. Asimismo, la lucha contra la precariedad ha dado resultados positivos, con una reducción de la pobreza extrema del 10.5% en 2022 al 9.9% en 2025, lo que indica que la riqueza global se está expandiendo y distribuyendo de nuevas formas a pesar de las transiciones tecnológicas.
El Informe Mundial de la Felicidad 2025 también aporta una nota de optimismo, registrando una estabilidad o mejora en los niveles de bienestar subjetivo en la mayoría de las naciones. El estudio hace hincapié en que, en este entorno digital cambiante, las conexiones sociales y el apoyo comunitario siguen siendo los pilares fundamentales para la satisfacción y felicidad de las personas.
En conclusión, aunque la automatización y la inteligencia artificial están provocando desplazamientos laborales significativos en ciertos nichos, estos cambios no frenan el crecimiento del bienestar general, sino que alteran su estructura interna. La IA está asumiendo tareas rutinarias en oficinas, fábricas y centros de atención, lo que resultó en la pérdida de aproximadamente 2 millones de empleos en el sector tecnológico y áreas afines solo en Estados Unidos entre 2024 y 2025.
Sin embargo, este proceso está creando simultáneamente nuevas oportunidades en el desarrollo de IA, la arquitectura de datos y funciones creativas de alto nivel. El balance neto, según estimaciones de McKinsey y el Banco Mundial, apunta a un incremento del 10% al 15% en la ocupación dentro de los sectores de alta tecnología en un horizonte de cinco años, compensando las pérdidas en sectores tradicionales.
Desde una perspectiva histórica, las tecnologías disruptivas como internet o la robótica siempre han eliminado profesiones antiguas mientras impulsan el PIB per cápita. Este es el efecto de la destrucción creativa teorizado por Schumpeter, donde la innovación desmantela estructuras económicas viejas para dar paso a métodos de producción más eficientes que elevan la productividad colectiva y el estándar de vida.
Al igual que las máquinas de vapor sustituyeron el esfuerzo físico manual para dar paso a la Revolución Industrial, o internet reemplazó a las imprentas y videoclubs para crear gigantes como Google, Netflix y el comercio electrónico, la IA está transformando el trabajo administrativo. Este cambio está actuando como un catalizador para el crecimiento exponencial en áreas como la ciencia de datos y la automatización inteligente de procesos complejos.
Finalmente, es fundamental entender que la inteligencia artificial no es un enemigo del trabajador, sino un instrumento diseñado para amplificar el potencial humano. Al igual que la electricidad o la llegada de internet en su momento, la IA se posiciona como una fuerza transformadora que, lejos de destruir el futuro, está construyendo las bases de una nueva era de prosperidad, eficiencia y creatividad sin precedentes.
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