El Nabo Sueco: Nutrición y Versatilidad Más Allá de la Tradición Escocesa

Editado por: Olga Samsonova

El nabo sueco, conocido en Escocia como 'neeps', está experimentando un renovado interés público que lo sitúa más allá de su rol tradicional como acompañamiento en la cena de Burns, celebrada anualmente el 25 de enero en honor al poeta Robert Burns. Este tubérculo, clasificado dentro de la familia de las Crucíferas junto al repollo y el brócoli, presenta un perfil nutricional que justifica su consumo continuo, independientemente de las festividades. El nabo sueco, o rutabaga, tiene sus orígenes en Suecia alrededor del siglo XVII, donde se desarrolló como un híbrido de col adaptado para resistir climas fríos, lo que explica su denominación en inglés como "swede".

Desde una perspectiva dietética, el nabo sueco se caracteriza por ser bajo en calorías y carbohidratos, lo que lo convierte en un componente favorable para la gestión del peso. Una porción de 80 gramos aporta aproximadamente 1.5 gramos de fibra dietética, esencial para mantener un microbioma intestinal saludable y optimizar la función digestiva. Es relevante su bajo valor en el Índice Glucémico (IG) cuando se consume fresco, registrando un valor de 30.0, lo cual favorece la estabilidad de la glucosa en sangre. Sin embargo, es crucial notar que el proceso de cocción puede modificar significativamente este indicador, elevando el IG del nabo cocido a 85.0, clasificándolo entonces como un alimento de alto índice glucémico.

El valor intrínseco del nabo sueco se extiende a su aporte de micronutrientes vitales para la salud celular y la función inmunológica. Una ración estándar suministra cantidades importantes de Vitamina C, Vitamina K y Vitamina B6, elementos necesarios para la producción de anticuerpos y el mantenimiento de los niveles de energía. Además, los glucosinolatos, compuestos bioactivos destacados en los nabos y otras crucíferas, son reconocidos por sus propiedades antioxidantes y su potencial para mitigar la inflamación sistémica, un factor asociado al riesgo cardiovascular. Los nabos se cuentan entre las crucíferas con una concentración elevada de estos compuestos, posicionándolos como aliados dietéticos en la prevención de ciertas afecciones oncológicas.

Para preservar la mayor cantidad de estos componentes hidrosolubles, los especialistas recomiendan moderar el tiempo de ebullición. La versatilidad culinaria del nabo sueco permite preparaciones que mejor conservan sus cualidades nutricionales, como asarlo, lo que intensifica su dulzura natural, o rallarlo crudo para ensaladas, método que asegura la máxima concentración de glucosinolatos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda el consumo de nabos por su bajo aporte calórico y su riqueza en antioxidantes, a pesar de que históricamente la patata ha eclipsado su popularidad en el norte de Europa. Al seleccionar estos tubérculos, se aconseja elegir aquellos que se perciban pesados y firmes, con la piel intacta, y pueden almacenarse en refrigeración entre una y tres semanas.

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Fuentes

  • Yahoo!

  • Best Burns Night 2026 events in Edinburgh, London and across the UK | The Independent

  • Scott Baptie's Food For Fitness

  • 7 Health and Nutrition Benefits of Rutabagas - Healthline

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