Durante un descubrimiento histórico, el telescopio espacial Hubble detectó una colisión entre asteroides y la estrella cercana Fomalhaut.
Segundo Impacto de Planetesimales en Fomalhaut Cuestiona Modelos de Formación Planetaria
Editado por: Uliana S.
La dinámica de la formación planetaria se ha podido observar en tiempo real gracias al sistema estelar de Fomalhaut, situado a 25 años luz de distancia. Este fenómeno ha sido documentado a través de una segunda colisión catastrófica entre cuerpos rocosos masivos, conocidos como planetesimales, ocurrida en el lapso de apenas dos décadas. Los hallazgos, liderados por Paul Kalas de la Universidad de California en Berkeley y publicados en la revista Science el 18 de diciembre de 2025, sugieren con firmeza que el proceso de gestación planetaria es mucho más violento y frecuente de lo que las teorías actuales habían predicho.
El sistema de Fomalhaut parece estar experimentando un cambio dinámico similar al que experimentó nuestro sistema solar en los primeros cientos de millones de años tras su formación.
La secuencia de eventos comenzó con un objeto previamente identificado como Fomalhaut b. Este cuerpo fue avistado por primera vez a mediados de la década de 2000, pero para el año 2014 había desaparecido, siendo reclasificado posteriormente como una nube de polvo en expansión, denominada Fuente Circumbinaria 1 (CS1).
Posteriormente, en 2023, el telescopio espacial Hubble capturó una nueva fuente puntual y brillante, designada como Fuente Circumbinaria 2 (CS2). Los investigadores han determinado que CS2 es el remanente de un segundo impacto distinto entre planetesimales. Se estima que los objetos involucrados en ambos choques poseían diámetros cercanos a los 30 kilómetros, superando el tamaño de Fobos, la luna de Marte. Esta alta recurrencia de colisiones ha sido una verdadera sorpresa para la comunidad científica, ya que los cálculos teóricos, según el astrobiólogo Jason Van, indicaban que eventos de tal magnitud deberían ocurrir, como mucho, una vez cada 100.000 años o con menor periodicidad.
Fomalhaut, una estrella de tipo A, duplica la masa de nuestro Sol y emite 20 veces más luz, lo que la convierte en un laboratorio natural inestimable para estudiar la evolución de mundos rocosos. Con una edad estimada de solo 440 millones de años, en comparación con los 4.600 millones de años del Sol, esta estrella sirve como un excelente análogo para comprender las etapas iniciales de nuestro propio Sistema Solar. Observaciones previas ya habían señalado que los planetesimales en esta región son ricos en volátiles, lo que les confiere una composición similar a la de los cometas helados.
Las investigaciones en el sistema continúan activamente. Ya se han aprobado sesiones de seguimiento utilizando la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) del telescopio James Webb (JWST). El objetivo principal de estas futuras observaciones es precisar la talla y la composición química de las partículas de polvo de CS2, buscando específicamente indicios de agua o hielo. Los científicos también están interesados en determinar si la influencia gravitatoria de exoplanetas más grandes, quizás ocultos, podría estar modulando estos episodios de colisión.
El astrónomo Mark Wyatt, de la Universidad de Cambridge, subrayó la importancia de estos datos. Según Wyatt, estas observaciones permiten estimar el tamaño y la cantidad total de los cuerpos que colisionan dentro del disco, información que es casi imposible de obtener por otros medios. Este descubrimiento sirve como una advertencia crucial para las futuras misiones dedicadas a la detección de exoplanetas mediante luz reflejada, ya que una nube de polvo puede simular la presencia de un planeta durante varios años, llevando a conclusiones erróneas.
Fuentes
www.nationalgeographic.com.es
NASA Space News
Astrobiology Web
NASA
Tech Explorist
Futurity.org
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