¿Titán es un mundo « esponjoso »? Un nuevo estudio que vuelve a analizar datos de la misión Cassini sugiere que Titán, la luna de Saturno, no tiene un océano subsuperficial global, como se pensaba anteriormente.
Revisión de Datos de Cassini: La Estructura de Titán Sugiere Hielo de Alta Presión en Lugar de un Océano Único
Editado por: Uliana S.
Un reanálisis minucioso de los datos recopilados por la nave espacial Cassini, que orbitó Saturno, está poniendo en tela de juicio la hipótesis previamente aceptada sobre la existencia de un océano global de agua líquida bajo la corteza helada de Titán, la luna más grande del gigante gaseoso. Este cambio de paradigma, fundamentado en técnicas de procesamiento de señales de radio más sofisticadas, apunta hacia una arquitectura interna mucho más compleja, un hallazgo de suma importancia para evaluar el potencial de habitabilidad de este mundo.
La nueva investigación, cuyos resultados se hicieron públicos en la prestigiosa revista Nature el 17 de diciembre de 2025, postula que la estructura interna de Titán se compone, con alta probabilidad, de una capa masiva de hielo sometido a alta presión, entremezclada con extensos mares de hidrocarburos o regiones de 'fangos' (slush), en contraposición a un único y continuo depósito de líquido. Los astrónomos se inclinaban antes por la teoría del océano subsuperficial porque las mediciones gravimétricas realizadas por Cassini indicaban una deformación significativa de la luna bajo la influencia gravitatoria de Saturno, fenómeno que se explicaba mejor con la presencia de una capa fluida. Sin embargo, al aplicar métodos de análisis renovados y más precisos, los científicos determinaron que la deformación observada se ajusta mejor a un modelo que incorpora hielo de alta presión, el cual disipa la energía de manera más eficiente de lo que se esperaría en un escenario de océano global.
Un descubrimiento clave que respalda esta nueva visión es la identificación de un desfase de aproximadamente 15 horas entre el momento de máxima influencia gravitatoria de Saturno y el pico de la alteración morfológica de Titán. Este retraso sugiere un medio interno más viscoso de lo que implicaría un océano puramente líquido. Flavio Petriccione, autor principal del estudio y afiliado al Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, junto con su coautor Batiste Jounot de la Universidad de Washington, sostienen que el modelo que integra hielo de alta presión junto con bolsas de hidrocarburos líquidos se alinea de forma más precisa con todo el conjunto de datos disponibles. Esos mares de hidrocarburos líquidos, que podrían alcanzar temperaturas de hasta 20 grados Celsius (68 grados Fahrenheit), podrían estar suficientemente concentrados como para albergar formas de vida primitiva, recordando las condiciones que se encuentran en las fuentes hidrotermales oceánicas profundas de la Tierra.
Este nuevo modelo representa un verdadero giro copernicano en nuestra comprensión. Propone que una capa superior de baja presión, con un espesor aproximado de 170 kilómetros, da paso a una capa de hielo de alta presión de 378 kilómetros de grosor, conteniendo bolsas de agua o lodo líquido intercaladas entre o dentro de estas capas. El volumen total de este agua retenida podría ser comparable al del Océano Atlántico, aunque no esté concentrado en un único receptáculo. Titán mantiene su singularidad como el único satélite en el Sistema Solar que exhibe una atmósfera densa y líquidos superficiales, específicamente lagos y ríos compuestos de metano y etano líquidos, operando a temperaturas gélidas cercanas a los menos 297 grados Fahrenheit.
Si bien la incertidumbre sobre la composición interna exacta de Titán persiste, la próxima misión de la NASA, denominada Dragonfly, está programada para arrojar luz sobre estas cuestiones. Su lanzamiento está previsto para julio de 2028, utilizando un cohete SpaceX Falcon Heavy, con la meta de alcanzar Titán en 2034. Este vehículo explorador, desarrollado bajo la dirección del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL), tiene la misión de investigar la superficie y las condiciones de habitabilidad. Es muy probable que Dragonfly incorpore un sismómetro, instrumento que podría proporcionar las mediciones cruciales necesarias para sondear con mayor detalle el subsuelo titánico.
Fuentes
ФОКУС
GeekWire
UW News
Space Daily
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