Osmolalidad Sanguínea Revela Estrés Fisiológico en Mamíferos por Calentamiento Global
Editado por: Tetiana Martynovska 17
Investigaciones ecológicas recientes han establecido la osmolalidad de la sangre como un indicador preciso de la tensión fisiológica que experimentan los mamíferos silvestres ante las repercusiones del cambio climático. Esta metodología analítica, que cuantifica la concentración de solutos en el plasma, ofrece una perspectiva directa sobre la homeostasis interna de los organismos expuestos a condiciones ambientales adversas. La alteración de la osmolalidad sanguínea funciona como un indicador bioquímico que refleja el estado de hidratación y el equilibrio electrolítico, factores esenciales para la supervivencia en ecosistemas en transformación.
Un estudio específico se centró en las poblaciones de ratones rayados africanos (*Lemniscomys striatus*) que habitan en la región del Karoo Suculento en Sudáfrica, una zona que registra un calentamiento significativo y una creciente inestabilidad en los patrones de precipitación. Los resultados de este trabajo evidenciaron una correlación medible entre la severidad ambiental, manifestada por el estrés hídrico y térmico, y un aumento en la concentración sanguínea, es decir, una mayor osmolalidad. Este hallazgo sugiere que, para estos pequeños mamíferos, la dureza climática se traduce directamente en una respuesta fisiológica cuantificable en el torrente sanguíneo, lo cual es fundamental para determinar los umbrales de tolerancia de la fauna.
El contexto geográfico de Sudáfrica es relevante, dado que el cambio climático está intensificando los fenómenos meteorológicos extremos y comprometiendo los recursos hídricos vitales, lo que genera una preocupación fundamental para el bienestar de la fauna nacional. La aridificación y el calentamiento del paisaje, observados también en estudios con osos hormigueros en África, pueden limitar el flujo genético y forzar el aislamiento por adaptación térmica. En el caso de los ratones rayados, la presión ambiental se manifiesta internamente, posicionando la osmolalidad sanguínea como un biomarcador sensible al estrés crónico, análogo al cortisol en el pelo que refleja el estrés acumulado en meses anteriores.
La comprensión de estos indicadores fisiológicos resulta vital, especialmente porque el cambio climático amenaza con la extinción local a una proporción significativa de especies en ecosistemas clave; por ejemplo, hasta el 80% de los mamíferos podrían verse afectados en la sabana arbolada de Miombo en África meridional. El estudio del Karoo Suculento, por lo tanto, se integra en un panorama global donde la fisiología de los mamíferos expone la magnitud del impacto climático. Aunque la capacidad de adaptación de los mamíferos a las bajas temperaturas es conocida, su tolerancia al calor excesivo y prolongado es más limitada, lo que subraya la seriedad de las proyecciones de calentamiento futuro.
La metodología empleada, basada en muestras sanguíneas, aunque invasiva, proporciona datos bioquímicos directos, contrastando con los métodos no invasivos que se prefieren a menudo para evitar el estrés inducido por la captura. No obstante, el hallazgo de la correlación en los ratones rayados valida la osmolalidad como una herramienta diagnóstica robusta para evaluar la tensión impuesta por el calentamiento global en poblaciones silvestres. Estos datos ofrecen una base empírica para predecir la resiliencia o fragilidad de la fauna ante las transformaciones ambientales en curso y futuras, complementando estudios que combinan factores climáticos con cambios en el uso del suelo, como los realizados en México.
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Fuentes
The Conversation
Journal of Experimental Biology
PubMed
ResearchGate
Journal of Experimental Biology
ResearchGate
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