Seis Indicadores Clave del Lenguaje Corporal Canino Identificados por Expertos

Editado por: Olga Samsonova

La comunicación canina efectiva se fundamenta primordialmente en el lenguaje físico, un canal de expresión cargado de matices esenciales para la gestión conductual y la seguridad, según la experta en comportamiento animal Isabel Cárdenas. Cárdenas, formada en Psicología por la US y con certificación profesional en Adiestramiento de Base por el Instituto Nacional de Cualificaciones, sostiene que la comunicación no verbal constituye el canal primario de expresión de los perros. Este entendimiento preciso de posturas y gestos es fundamental para fortalecer el vínculo humano-mascota, ya que la mala interpretación de señales de advertencia puede derivar en incidentes; de hecho, estudios indican que el 80% de las mordeduras caninas se atribuyen a este tipo de fallos interpretativos.

Isabel Cárdenas identifica seis indicadores fundamentales cuya decodificación precisa optimiza la relación con los compañeros caninos. El lenguaje corporal se manifiesta a través de la postura general, la posición de las orejas y la cola, y las expresiones faciales. Como ejemplo, una cola mantenida rígida y alta sugiere un estado de alerta o potencial agresión, contrastando con un movimiento relajado y a media altura, que suele denotar felicidad. Inversamente, las orejas posicionadas hacia atrás indican sumisión, miedo o incomodidad ante una situación percibida como amenazante.

La comunicación física canina se caracteriza por su franqueza, reflejando el estado de ánimo o la intención actual del animal, lo cual ofrece una ventaja sobre la comunicación verbal humana. Más allá de las señales visuales, el contacto físico desempeña un rol crucial, especialmente en perros que presentan inseguridades o miedos, donde la ausencia de contacto puede exacerbar problemas de conducta. El acto de apoyarse en el tutor es un comportamiento instintivo ligado a la necesidad de seguridad y cercanía, un remanente de la mentalidad de manada ancestral donde el contacto corporal ofrecía protección y calor. Este contacto recíproco estimula la liberación de oxitocina, la hormona del vínculo, tanto en el animal como en la persona.

Es imperativo considerar el contexto para evitar errores en la decodificación, dado que un mismo gesto puede variar su significado según la situación específica, la raza y el carácter individual del perro. Por ejemplo, el lamido de hocico rápido y nervioso o el bostezo repetitivo, cuando no están asociados al cansancio o la saciedad, funcionan como señales de calma que evidencian ansiedad o estrés en el animal. La educación canina efectiva, enfatiza la especialista, se basa en la escucha activa de las necesidades comunicadas a través del cuerpo del perro, promoviendo un entorno de respeto y comprensión mutua. Este enfoque analítico y empático permite a los tutores anticipar comportamientos no deseados y fomentar una convivencia más estable y afectiva.

14 Vues

Fuentes

  • El Español

  • El Español

  • Correio

  • Catraca Livre

  • Рамблер

  • El Español

  • El Español

  • Infobae

  • ABC Color

  • Infobae

  • El Español

  • Clove Technology

  • YouTube

  • PetsCare.com

  • Correio Braziliense

  • Correio Braziliense

  • Correio Braziliense

  • Diário do Litoral

  • Revista Oeste

  • Catraca Livre

  • EMATER Pará

  • Revista A Lavoura

  • Catraca Livre

  • YouTube

  • Реальное время

  • Inkazan.ru

  • БИЗНЕС Online

  • Аргументы и Факты

  • Вечерняя Казань

¿Encontró un error o inexactitud?

Consideraremos sus comentarios lo antes posible.