Beijing, China
Canadá y China establecen exención de visado por 30 días y reestructuran aranceles comerciales
Editado por: Irina Davgaleva
Los ciudadanos canadienses han obtenido una simplificación sin precedentes para ingresar al territorio de la República Popular China, tras el anuncio de un acuerdo que establece un régimen de exención de visado por 30 días. Esta medida, que permanecerá vigente al menos hasta finales del año 2026, es el fruto directo de la reciente misión diplomática encabezada por el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en Pekín. Durante su estancia, el mandatario sostuvo encuentros de alto nivel con la cúpula del gobierno chino, incluyendo al presidente Xi Jinping, con el firme propósito de revitalizar los contactos entre ambos pueblos y fortalecer unos lazos bilaterales que habían atravesado un periodo de notable distanciamiento.
La conferencia de prensa del primer ministro Mark Karni en Beijing el 16 de enero de 2026.
Este acceso facilitado está diseñado para estancias de corta duración, abarcando propósitos diversos como el turismo, las reuniones de negocios, las visitas familiares y el tránsito hacia otros destinos. Al integrarse en el selecto grupo de naciones que gozan de este trato preferencial, Canadá envía una señal clara sobre el deshielo en las relaciones diplomáticas con el gigante asiático. Se prevé que la industria turística canadiense, especialmente en núcleos urbanos de gran importancia como Vancouver, Toronto y Montreal, experimente un impacto económico positivo derivado de este flujo migratorio más ágil.
El pacto sobre la movilidad de los ciudadanos no es un hecho aislado, sino que forma parte de un ambicioso paquete de acuerdos económicos destinados a desmantelar las barreras comerciales que surgieron tras las tensiones de 2024. En aquel año, Canadá impuso aranceles significativos a los vehículos eléctricos, el acero y el aluminio procedentes de China. Como represalia, Pekín incrementó drásticamente los costes de importación del aceite y la harina de colza canadiense, dejándolos fuera de competencia en el mercado local. Además, se inició una investigación por presunto "dumping" en las semillas de canola, lo que provocó una parálisis en las exportaciones y sumió a los agricultores canadienses en una búsqueda desesperada de nuevos mercados.
Bajo los términos del nuevo consenso alcanzado, Pekín se ha comprometido a reducir los aranceles de importación sobre la canola canadiense a aproximadamente un 15% para el 1 de marzo. Este ajuste representa una disminución sustancial si se compara con las tasas anteriores, que habían llegado a alcanzar un prohibitivo 84%. Las autoridades han indicado que esta reducción arancelaria se mantendrá operativa, como mínimo, hasta que concluya el presente año, ofreciendo un respiro necesario al sector agrícola de la nación norteamericana.
Complementariamente, se han establecido acuerdos para suspender los aranceles elevados que pesaban sobre la harina de canola, así como sobre otros productos clave como los guisantes, las langostas y los cangrejos, con efecto a partir de marzo y vigencia hasta finales de año. Estas medidas tienen el potencial de reintegrar la canola canadiense en un mercado chino que representa un valor de 4.000 millones de dólares canadienses para el país. En contrapartida, Canadá permitirá la entrada de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos bajo una tasa arancelaria preferencial del 6,1%, sustituyendo el gravamen anterior del 100%.
El primer ministro Mark Carney inició su primera visita oficial a China el 14 de enero de 2026, concluyendo su agenda el 17 de enero tras una serie de reuniones intensivas con figuras prominentes como el primer ministro del Consejo de Estado, Li Qiang, y el presidente Xi Jinping. Durante estos cuatro días en Pekín, Carney calificó el acuerdo como un hito "histórico" y "trascendental", subrayando que abre oportunidades de exportación valoradas en casi 3.000 millones de dólares para agricultores, pescadores y procesadores de alimentos canadienses. Este viaje, el primero de un jefe de gobierno canadiense en ocho años, culminó con la firma de ocho memorandos de entendimiento en sectores como energía, turismo y comercio, sentando las bases de una "nueva era" en la cooperación bilateral.
Este giro diplomático ha sido interpretado por los medios estatales chinos como un reflejo de la búsqueda de "autonomía estratégica" por parte de Ottawa en su política exterior. Más allá de los acuerdos gubernamentales, Mark Carney aprovechó su estancia para dialogar con los líderes de corporaciones tecnológicas y energéticas de primer nivel, tales como Contemporary Amperex Technology Co. Ltd. y China National Petroleum Corp. Estas conversaciones se centraron en explorar nuevas vías de colaboración en los sectores de inversión y energía, consolidando así la dimensión económica de esta renovada relación diplomática.
Fuentes
Travel And Tour World
VisasNews
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Prime Minister of Canada
Canadian Affairs
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