Psicología Social Explica el Impulso de Ordenar el Hogar Antes de las Visitas

Editado por: Olga Samsonova

La costumbre extendida de intensificar las labores de limpieza doméstica justo antes de la llegada de invitados se fundamenta en constructos sólidos de la psicología social, siendo la gestión de la impresión el principio rector principal. Este comportamiento se correlaciona directamente con el Efecto Hawthorne, un fenómeno por el cual los individuos ajustan sus acciones, como aumentar el orden y la pulcritud, al ser conscientes de que están bajo observación. Los entornos habitacionales funcionan como comunicadores no verbales de rasgos de personalidad, como la meticulosidad o la conciencia, hacia los visitantes, lo que intensifica la necesidad de optimizar la auto-presentación ante el escrutinio social.

Psicológicamente, esta actividad de ordenar sirve a un doble propósito: la gestión activa de la impresión externa y la regulación interna del estado anímico. El acto de alinear el entorno físico con un orden deseado ayuda a establecer un estado mental percibido como controlado. Sin embargo, esta dependencia de desencadenantes externos para la limpieza contrasta con la motivación autónoma, la cual, según la Teoría de la Autodeterminación (SDT), está intrínsecamente ligada a un mayor bienestar psicológico.

La Teoría de la Autodeterminación, desarrollada por Edward L. Deci y Richard Ryan a partir de la década de 1970, postula que la motivación humana y el desarrollo óptimo dependen de la satisfacción de necesidades psicológicas innatas: autonomía, competencia y relación. La motivación controlada, que incluye la regulación externa basada en recompensas o castigos, se opone a la motivación autónoma, que surge de fuentes internas o de la identificación con el valor de la actividad. La investigación en este campo sugiere que las condiciones sociales que apoyan la autonomía y la competencia amplían la auto-motivación y la salud mental, mientras que su frustración conduce a la alienación y la desmotivación.

Las tendencias contemporáneas en el bienestar sugieren que el cuidado genuino de uno mismo implica cultivar espacios vitales que generen una sensación intrínseca de confort y control ambiental, satisfaciendo así la necesidad de autonomía postulada por la SDT. Esta perspectiva se alinea con la psicología ambiental, que estudia cómo la interacción entre las personas y los espacios construidos, incluyendo factores como la iluminación, los colores y la configuración, impacta directamente en el comportamiento y las emociones, pudiendo inducir desde seguridad hasta estrés.

El Efecto Hawthorne, descubierto originalmente en los estudios de la fábrica Hawthorne Works entre 1924 y 1932, ilustra cómo la conciencia de ser observado modifica el rendimiento, un principio aplicable a la limpieza pre-visita. Aunque los hallazgos iniciales se centraron en variables físicas como la iluminación, el descubrimiento clave fue que la atención recibida por los sujetos del estudio era el factor principal de la mejora del rendimiento, más allá de los cambios ambientales introducidos. Este fenómeno subraya la importancia de la percepción social en la modificación de la conducta cotidiana, incluso en el contexto doméstico, donde la presentación del hogar es una forma de interacción social mediada por el espacio.

La arquitectura tiene la responsabilidad de diseñar entornos que reflejen la personalidad de sus ocupantes para fomentar un sentido de pertenencia y bienestar integral. La aplicación moderna de estos principios sugiere que la gestión consciente del entorno puede ser una herramienta para influir positivamente en el estado psicológico, aunque se debe buscar un equilibrio con la motivación intrínseca para un bienestar sostenible.

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Fuentes

  • Bunte

  • UT Austin News

  • Explorable.com

  • Helpful Professor

  • APA PsycNet

  • The Daily Texan

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