Declaraciones del Presidente de Georgia sobre la ruta hacia la UE contrastan con las decisiones gubernamentales de pausar negociaciones

Editado por: Tatyana Hurynovich

El presidente de Georgia, Salome Zourabichvili, reafirmó en una entrevista con el canal de televisión Imedi, publicada el 25 de diciembre de 2025, que la trayectoria europea del país permanece inalterable. Zourabichvili, quien asumió el cargo el 29 de diciembre de 2024, enfatizó que el contexto actual no representa un obstáculo para las aspiraciones de adhesión, manteniendo que la Unión Europea sigue siendo un mecanismo crucial para el fortalecimiento futuro del Estado. Hizo hincapié en que, al contemplar el porvenir europeo de Georgia, es fundamental considerar tanto los intereses nacionales como el sentido de la justicia.

Estas manifestaciones presidenciales contrastan notablemente con la retórica oficial del gobierno, surgiendo en medio de una considerable fricción política generada por resoluciones recientes del gabinete y las críticas directas provenientes de Bruselas. El quiebre en el discurso oficial se acentúa con la decisión tomada por el gobierno en noviembre. El primer ministro Irakli Kobakhidze anunció en noviembre de 2024 la suspensión de las conversaciones de adhesión a la UE hasta el término del año 2028. Kobakhidze justificó esta pausa acusando a Bruselas de ejercer “chantaje” tras los resultados electorales del 26 de octubre de 2024. Además, declaró que el país rechazaría todos los subsidios presupuestarios de la UE hasta esa fecha, argumentando que Georgia no mendigaría su ingreso a la Unión.

La postura de la presidenta Zourabichvili, quien previamente en diciembre de 2024 había abogado por un diálogo cimentado en el “respeto mutuo”, y que a finales de 2025 calificaba las relaciones con la UE como desfavorables, se encuentra en tensión con las declaraciones de otros altos funcionarios. El presidente del Parlamento, Shalva Papuashvili, por su parte, ha señalado una “brecha civilizatoria” entre Tiflis y el bloque europeo. Sin embargo, miembros del Ministerio de Defensa georgiano, al firmar un documento, calificaron la integración europea y euroatlántica como la “vía ineludible” para robustecer la seguridad nacional, un principio incluso consagrado en la Constitución.

Las instituciones oficiales de la Unión Europea han expresado su profunda preocupación. En su informe de noviembre de 2025, la Comisión Europea concluyó que, si bien Georgia conserva formalmente el estatus de país candidato, se ha evidenciado un retroceso significativo en áreas vitales como el Estado de derecho y los derechos fundamentales. La comisaria europea Marta Kos fue categórica al afirmar que, en el caso de Georgia, del estatus de candidato “solo queda el nombre”, dado que las acciones gubernamentales han provocado una paralización de facto del proceso de ingreso. La Comisión Europea insiste en la urgencia de revertir la situación y retomar las reformas basadas en los nueve pasos clave establecidos.

La asistencia financiera también ha sufrido modificaciones sustanciales. Tras los acontecimientos de 2025, la UE no proporcionará ayuda financiera directa a Georgia. Esto sigue a la interrupción de la ayuda directa destinada a reformas económicas, que en 2024 superó los 120 millones de euros. Es evidente que, al cerrar el año 2025, la orientación estratégica de Georgia hacia la UE es un tema de debate político complejo, donde las afirmaciones oficiales se topan con las acciones concretas del gobierno y las evaluaciones críticas de Bruselas, las cuales apuntan a un “retroceso sin precedentes” en los procesos democráticos.

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Fuentes

  • Azeri - Press Informasiya Agentliyi

  • Apa.az

  • Le Club des Juristes

  • AZERTAC

  • L'Express

  • Wikipédia

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