Starmer proclama en Múnich el fin de la era del Brexit y aboga por una alianza estratégica con la Unión Europea
Editado por: Tatyana Hurynovich
El sábado 14 de febrero de 2026, el escenario internacional de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) fue testigo de un giro diplomático trascendental para el Reino Unido. Ante la presencia de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el primer ministro británico Keir Starmer pronunció un discurso que marca un antes y un después en la política exterior de su país. Con la contundente frase «Ya no somos la Gran Bretaña de los años del Brexit», Starmer dejó clara su intención de reconstruir y profundizar los vínculos comerciales y de defensa con la Unión Europea, alejándose definitivamente del aislamiento previo.
Esta declaración se produjo en el marco de la 62ª edición de la conferencia, celebrada del 13 al 15 de febrero de 2026, en un clima global descrito por el Informe de Seguridad de Múnich como la era de la «política de la excavadora». El líder británico argumentó que superar las tendencias aislacionistas heredadas del periodo del Brexit es una condición indispensable para fortalecer tanto la seguridad nacional como la prosperidad económica. No obstante, reconoció con pragmatismo que este nuevo rumbo exigirá alcanzar compromisos políticos internos significativos para consolidar la confianza con sus socios continentales.
Starmer también propuso una reevaluación crítica de las relaciones transatlánticas, sugiriendo una transición desde la «dependencia excesiva» hacia una «interdependencia» más equilibrada con los Estados Unidos, a quienes sigue considerando un aliado fundamental. Esta postura surge en un momento de incertidumbre sobre el papel de Washington, acentuado por las recientes amenazas dirigidas contra Dinamarca, socio estratégico de la OTAN. En materia de defensa, el primer ministro instó a Europa a desarrollar una verdadera capacidad de «poder duro», criticando la fragmentación actual en la adquisición de armamento. Bajo el lema «No hay seguridad para el Reino Unido sin seguridad para Europa, ni seguridad para Europa sin el Reino Unido», subrayó la indivisibilidad de la defensa regional.
Este movimiento estratégico coincide con la revisión programada para 2026 del Acuerdo de Comercio y Cooperación (TCA) entre Londres y Bruselas. El cambio de tono llega tras el fracaso de las negociaciones a finales de 2025 para la integración británica en el fondo Security Action for Europe (SAFE), dotado con 150.000 millones de euros. El punto de fricción fue la contribución financiera: mientras Bruselas exigía 6,75 mil millones de euros, Londres apenas ofrecía 82 millones. A pesar de este desencuentro, Starmer explora ahora la creación de un Mecanismo de Defensa Europeo (EDM), un organismo intergubernamental para compras conjuntas inspirado en propuestas del instituto Bruegel.
Como prueba de este compromiso con la seguridad colectiva, el primer ministro anunció que el Grupo de Combate del portaaviones Prince of Wales se desplegará en el Ártico este año para realizar maniobras conjuntas con fuerzas de Estados Unidos y Canadá, respondiendo al rearme de Rusia. El canciller alemán, Friedrich Merz, respaldó esta visión de solidaridad europea, recordando que el concepto de «europeos» incluye plenamente al Reino Unido. Por su parte, Ursula von der Leyen destacó que el gasto militar de la UE en 2025 aumentó aproximadamente un 80% respecto a los niveles anteriores al conflicto en Ucrania. Starmer concluyó que Europa debe aprender a «valerse por sí misma», manteniendo siempre a Ucrania en el centro de cualquier arquitectura de seguridad futura.
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Fuentes
Bloomberg Business
A News
Financial Post
The Star
Global Banking & Finance Review®
GBAF
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