El Reino Unido despliega la fuerza operativa «Firecrest» en el Ártico y el Atlántico Norte para contener la influencia rusa
Editado por: Tatyana Hurynovich
El sábado 14 de febrero de 2026, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el primer ministro británico, Keir Starmer, hizo pública la puesta en marcha de la operación «Firecrest». Esta iniciativa contempla el despliegue estratégico del Grupo de Combate de Portaviones (CSG) de la Royal Navy en las aguas del Ártico y el Atlántico Norte. La decisión responde directamente a la escalada de la actividad marítima de la Federación Rusa, que según datos del Ministerio de Defensa, ha incrementado en un 30 % la presencia de buques amenazantes cerca de aguas británicas en los últimos dos años.
El objetivo primordial de la operación «Firecrest» es proyectar una imagen de fortaleza y determinación para disuadir cualquier agresión potencial, además de salvaguardar la infraestructura submarina crítica, una prioridad estratégica para la OTAN. El núcleo de esta fuerza naval es el HMS Prince of Wales, un portaaviones pesado que ha sido certificado por la OTAN para el combate tras concluir con éxito su despliegue en la región del Indo-Pacífico en 2025. El grupo se completa con una fragata, un destructor, un submarino y un buque de reabastecimiento, apoyados por cerca de 40 aeronaves, entre las que destacan los cazas F-35 de quinta generación, movilizando a miles de efectivos de las tres ramas de las Fuerzas Armadas británicas.
Esta maniobra adquiere una relevancia estratégica mayor al integrarse en «Arctic Sentry», una operación multidominio de la OTAN iniciada en febrero de 2026. La coordinación corre a cargo del Mando de la Fuerza Conjunta de Norfolk (JFC Norfolk), que por primera vez está bajo el liderazgo de un oficial británico, subrayando el papel creciente de Londres en la seguridad del flanco norte de la Alianza. El CSG operará en estrecha colaboración con aliados como Estados Unidos y Canadá, integrándose también en la Agrupación Naval Permanente 1 de la OTAN (SNMG1), cuya dirección ha ostentado el Reino Unido durante todo 2026 utilizando el HMS Dragon como buque insignia.
El fortalecimiento de la presencia británica en el Ártico coincide con los planes anunciados por el ministro de Defensa, John Healey, de duplicar el contingente en Noruega hasta alcanzar los 2.000 efectivos en un plazo de tres años. Healey advirtió que Rusia está reconstruyendo una presencia militar comparable a la de la Guerra Fría. En este contexto, Starmer instó a Europa a estar «preparada para el combate» y asumir una mayor responsabilidad en la defensa colectiva. Esta postura es compartida por figuras como el vicealmirante Jan Christian Kaack, inspector de la Armada alemana, quien ha señalado el riesgo real de una «escalada accidental» en el mar Báltico y el Atlántico Norte.
Finalmente, estas acciones se desarrollan en medio de debates con los aliados de la OTAN sobre opciones militares para interceptar la «flota en la sombra» de Rusia. Según Lloyd's List Intelligence, estos buques fueron detectados en enero de 2026 en el canal de la Mancha y el mar Báltico. Antecedentes como la captura del petrolero Marinera por parte de Estados Unidos con apoyo británico entre Escocia e Islandia demuestran la voluntad de actuar con firmeza. El despliegue del CSG en 2026 se consolida así como una estrategia multinivel destinada a la disuasión y protección de infraestructuras, en sintonía con ejercicios aliados como «Arctic Endurance» de Dinamarca y «Cold Response» de Noruega.
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Fuentes
Deutsche Welle
Defence Industry Europe
Euractiv
Sky News
Sky News
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