Protestas Crecen en Irán en Medio de la Tormenta Económica y la Tensión Geopolítica
Editado por: Svetlana Velgush
La República Islámica de Irán atraviesa un momento de máxima tensión. Una ola de disturbios masivos, que ya dura una semana, ha estallado impulsada por una profunda crisis económica. Para el sábado 3 de enero de 2026, los informes confirmaban el trágico saldo de al menos diez fallecidos a causa de estos levantamientos internos. La magnitud del descontento es evidente, ya que las manifestaciones se han extendido a más de cien localidades, afectando a 22 de las 31 provincias del país, lo que subraya la amplia base geográfica de la protesta.
El núcleo de esta inestabilidad radica en el estado calamitoso de la economía iraní. Esta situación se ha visto agravada por un desplome dramático en el valor de la moneda nacional. Para la misma fecha, 3 de enero de 2026, el tipo de cambio no oficial del dólar estadounidense se disparó hasta alcanzar la cifra de 1.387.000 riales iraníes. Este pico se produce después de que el gobierno pusiera fin a la distribución de dólares a una tasa subsidiada de 28.500 tomanes. El presidente del gobierno civil reformista, Masud Pezeshkian, quien asumió el cargo en julio de 2024, ha reconocido abiertamente las limitaciones de su poder para desatascar este prolongado callejón sin salida económico.
A los problemas internos se suman las complicaciones derivadas de una confrontación geopolítica directa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una advertencia clara sobre una posible intervención si se recurría a la represión violenta contra los manifestantes. En respuesta directa, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, declaró que cualquier injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos del país cruzaría una línea roja inaceptable. Larijani advirtió que tal acción implicaría amenazas de ataques contra las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio. Además, señaló directamente a potencias externas, específicamente a Estados Unidos e Israel, como instigadores detrás de estos disturbios.
Los incidentes con víctimas mortales se han reportado en varias ciudades clave. En Qom, una explosión de granada resultó en la muerte de una persona, identificada por las fuerzas de seguridad como alguien que intentaba agredir a un civil. Por otro lado, en Harsin, un miembro de la milicia Basij fue abatido durante un ataque armado. En medio de este clima de tensión, los manifestantes en Teherán y otras urbes como Karaj corearon consignas antigubernamentales, incluyendo llamamientos explícitos al retorno de la dinastía Pahlevi.
Las autoridades iraníes han implementado medidas para intentar controlar la situación, como el cierre de bancos, escuelas e instituciones estatales, justificándolo oficialmente por condiciones meteorológicas adversas. Paralelamente a estos acontecimientos, se produjo un cambio significativo en la cúpula financiera: el gobernador del Banco Central, Mohammad Farzin, dimitió, siendo reemplazado por Abdolnaser Hemmati. La tensión geopolítica se ve alimentada, además, por sucesos recientes, como la guerra de doce días entre Irán e Israel en junio de 2025, que incluyó bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes. El estancamiento en las negociaciones sobre el enriquecimiento de uranio continúa ejerciendo una presión considerable sobre la ya frágil economía.
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Fuentes
Daily Mail Online
Associated Press
The Washington Post
The Guardian
OPB (WGCU PBS & NPR for Southwest Florida)
Reuters
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