El viernes 24 de abril de 2026, la Unión Europea y los Estados Unidos suscribieron un memorando de entendimiento para una asociación estratégica en el sector de los minerales críticos. El documento fue formalizado en la sala de reuniones del Departamento de Estado en Washington, durante un encuentro entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič.
El acuerdo se centra en coordinar el suministro de minerales críticos empleados en industrias clave, como la fabricación de semiconductores, baterías para vehículos eléctricos y tecnologías de defensa. Ambas partes destacaron la necesidad de diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de uno o dos proveedores, especialmente tras las restricciones impuestas por China a la exportación de tierras raras y otros materiales estratégicos.
El memorando contempla la colaboración en todas las fases de la cadena de valor: desde la prospección y extracción hasta el procesamiento, refinamiento, reciclaje y reutilización de los minerales. La UE y EE. UU. también evaluarán la coordinación de subsidios y la creación de reservas conjuntas de minerales críticos, además de desarrollar estándares comunes para facilitar el comercio entre los países socios.
El convenio prevé la financiación e inversión conjunta en investigación científica y en el desarrollo de tecnologías para el procesamiento y aprovechamiento de materias primas minerales. Washington y Bruselas pretenden integrar este formato de asociación en una red de cooperación más amplia con otros aliados, como México, Japón y Australia, que ya están estableciendo planes similares en materia de minerales críticos.
Al margen de la firma del memorando, Šefčovič abordó el tema de las restricciones comerciales en el sector metalúrgico. Actualmente, EE. UU. y la UE mantienen regímenes arancelarios diferenciados para metales como el acero y el aluminio, en lugar de un arancel común para todas las mercancías. En 2025, EE. UU. aumentó significativamente los aranceles al acero para diversos países, elevando sus tasas al 25% y anunciando posteriormente incrementos de hasta el 50% para ciertos envíos, aunque se aplican cuotas y condiciones especiales para algunas naciones aliadas.
La Comisión Europea busca vías para suavizar estas limitaciones comerciales, vinculando el asunto con la protección general de la industria siderúrgica europea frente a las importaciones excesivas y subsidiadas, procedentes en particular de China. Bruselas estudia la posibilidad de reforzar las medidas arancelarias para ciertos tipos de acero importado con el fin de reducir la presión sobre su mercado interno.
De este modo, el nuevo memorando añade una nueva dimensión a las negociaciones comerciales tradicionales sobre metales y aranceles: garantizar la resiliencia y seguridad en el suministro de recursos minerales críticos. Esto constituye una herramienta adicional para que la UE y los EE. UU. mitiguen los riesgos asociados a los desafíos geopolíticos y tecnológicos de la economía global.



