La revolución del «Ojo de Dios»: El sistema de conducción autónoma de BYD que transforma la industria en 2026
Autor: Aleksandr Lytviak
En la ciudad tecnológica de Shenzhen, mientras el debate global sobre la necesidad de sensores LiDAR continúa dividiendo a los fabricantes, el gigante automotriz BYD ha marcado un hito histórico. En marzo de 2026, la compañía finalizó el despliegue masivo de su renovado sistema de conducción inteligente, conocido como «God’s Eye» (u «Ojo de Dios»). Este avance representa una transición definitiva desde las tecnologías experimentales hacia una implementación de inteligencia artificial a gran escala, abarcando desde compactos económicos hasta vehículos todoterreno de lujo.

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El núcleo de esta innovación reside en la arquitectura Xuanji (Syuantszi), una plataforma que, por primera vez en la industria, integra el procesador central con el sistema nervioso del vehículo, controlando directamente el chasis y los motores. A diferencia de los sistemas convencionales que se limitan a emitir órdenes de frenado, Xuanji permite que la IA gestione la vectorización del par motor en tiempo real. Esta capacidad otorga al vehículo la destreza necesaria para realizar maniobras evasivas complejas que superan las capacidades de reacción de un conductor humano promedio.
Uno de los mayores saltos tecnológicos presentados en marzo es la actualización de la función City NOA (Navigate on Autopilot) en su versión 2.0. Este sistema ha logrado prescindir de la dependencia de mapas de alta definición (HD), los cuales suelen quedar obsoletos con rapidez. Mediante el uso de algoritmos BEV (Bird’s Eye View) y redes neuronales de tipo Transformer, los vehículos de BYD pueden interpretar la carretera y la señalización en tiempo real, adaptándose a obras viales o cierres temporales en cuestión de milisegundos.
La versatilidad del sistema es sorprendente, ya que es capaz de identificar y clasificar más de 1000 tipos de objetos distintos, incluyendo elementos impredecibles como carritos de mensajería y patinetes eléctricos. En términos de seguridad, la función de frenado de emergencia autónomo (AEB) ha sido optimizada para operar con eficacia a velocidades de hasta 130 km/h, incluso en condiciones de oscuridad absoluta o niebla densa, superando con éxito las rigurosas pruebas de seguridad del organismo C-NCAP.
La estrategia de BYD para el año 2026 se centra en la democratización tecnológica a través de una segmentación inteligente de funciones. Los modelos de gama alta, como la línea Yangwang, están equipados con tres sensores LiDAR y una potencia de procesamiento que supera los 500 TOPS gracias a los chips NVIDIA Orin-X, ofreciendo una autonomía casi total. Por otro lado, modelos más accesibles como el Dolphin incorporan un paquete básico de visión inteligente, estandarizando el control de crucero adaptativo y el mantenimiento de carril para todos los usuarios.
Entre las funciones más destacadas de esta actualización de 2026 se encuentran las siguientes capacidades avanzadas:
- City NOA (Navigate on Autopilot): El coche gestiona de forma autónoma intersecciones, giros y adelantamientos a repartidores sin necesidad de cartografía de alta precisión, apoyándose en la tecnología BEV + Transformer.
- Smart Emergency Braking (AEB 2.0): La mejora de marzo de 2026 ha perfeccionado la detección de niños y animales en túneles o situaciones de visibilidad reducida, permitiendo paradas de emergencia a 130 km/h.
- Valet Parking: El vehículo permite que el pasajero descienda en la entrada de un centro comercial y busca por sí solo una plaza libre en aparcamientos de varios niveles.
- Integración de DeepSeek R1: Se utilizan algoritmos avanzados de DeepSeek para predecir la trayectoria de otros actores viales con una antelación de entre 5 y 10 segundos.
En cuanto a su estatus oficial, BYD clasifica este sistema como un Nivel 2.5/2.9 de autonomía. Esto implica que, por razones normativas y de seguridad, el conductor debe mantener las manos en el volante, requiriendo un contacto físico al menos cada 15 segundos. No obstante, desde un punto de vista técnico, el sistema ha demostrado ser capaz de recorrer más de 1000 kilómetros en autopista sin necesidad de intervención humana, consolidando a BYD como el líder indiscutible de la movilidad inteligente en la presente década.
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