Jordi Cruz Detalla Protocolos Clave para la Descongelación Segura de Alimentos

Editado por: Olga Samsonova

La manipulación incorrecta de alimentos congelados conlleva un riesgo sanitario significativo, derivado principalmente de la rápida proliferación de microorganismos patógenos dentro del rango conocido como zona de peligro de temperatura. El chef Jordi Cruz, reconocido por su trayectoria en alta cocina y su presencia mediática, ha enfatizado la necesidad de aplicar prácticas rigurosas para mitigar estos peligros, señalando que la descongelación es un proceso tan vital como la propia congelación. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) también emite advertencias contra la descongelación a temperatura ambiente, dado que entre los 5 °C y 65 °C, los microorganismos se multiplican con celeridad.

El chef Cruz promueve activamente dos metodologías de descongelación que aseguran la inocuidad y mantienen la calidad organoléptica del producto. La técnica principal y más recomendada es la descongelación lenta dentro del refrigerador. Este proceso, que exige una planificación de entre 12 y 24 horas, se considera el método óptimo para carnes y pescados delicados. Esta aproximación gradual permite que los cristales de hielo se fundan de manera uniforme, lo cual es esencial para conservar la textura y reducir la pérdida de jugos internos, previniendo que el producto final resulte blando o acuoso.

Para situaciones que requieren inmediatez, el chef catalán respalda la inmersión controlada en agua fría. Este procedimiento exige que el alimento esté sellado herméticamente, preferiblemente en una bolsa impermeable, para evitar la contaminación por bacterias ambientales o la absorción de agua, lo que deterioraría la textura. La seguridad en este método se garantiza mediante la renovación constante del medio acuoso, sugiriéndose cambiar el agua cada media hora. Esta acción asegura que el producto no permanezca en la zona de peligro, que expertos sitúan entre 4 °C y 60 °C, donde bacterias como Salmonella o E. coli pueden multiplicarse exponencialmente.

En contraste, la práctica de dejar los alimentos a la intemperie, a temperatura ambiente, es desaconsejada categóricamente por Cruz y otros especialistas en seguridad alimentaria como Gemma del Caño y Lluís Riera. Esta costumbre expone la superficie del alimento a temperaturas ideales para el crecimiento bacteriano mientras el interior sigue congelado, creando un entorno de riesgo. Si bien artículos pequeños, como porciones individuales de queso o pan, pueden manejarse con menor riesgo a temperatura ambiente, esta excepción no aplica a proteínas como carnes, aves o mariscos, que son altamente susceptibles.

Existen excepciones a estas directrices generales. Los productos líquidos, como caldos o cremas, pueden tolerar procesos de descongelación más rápidos. Asimismo, los vegetales congelados, que no experimentan un deterioro textural tan acusado, pueden incorporarse directamente a agua hirviendo o al proceso de cocción sin descongelación previa, siempre que el etiquetado lo autorice. En el ámbito industrial, la descongelación en cámara a unos 5 °C puede extenderse hasta 48 horas, mientras que la descongelación al aire libre está prohibida en muchas jurisdicciones por los riesgos superficiales que implica. El chef Cruz, junto con expertos en tecnología alimentaria como Cristina Lora, insiste en la planificación como pilar fundamental para garantizar tanto la salud del consumidor como la excelencia culinaria. Para artículos de gran volumen, como un pavo, la descongelación en refrigeración puede requerir hasta 72 horas. La correcta gestión de la temperatura durante la descongelación se establece, por tanto, como un acto de responsabilidad profesional y doméstica.

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Fuentes

  • ElNacional.cat

  • La Vanguardia

  • Mundo Deportivo

  • Diario AS

  • Diario AS

  • El Diario NY

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