El Planeta Revela un Depósito Oculto de CO₂ Donde Menos Se Esperaba

Editado por: Inna Horoshkina One

Cómo la subsuperficie del océano impulsa el almacenamiento de carbono

En ocasiones, nuestro planeta nos presenta descubrimientos que nos obligan a reevaluar nuestra comprensión fundamental del mundo. Este hallazgo en particular se inscribe precisamente en esa categoría de revelaciones trascendentales.

Científicos han identificado la existencia de enormes reservorios naturales de dióxido de carbono atrapados en el interior de la corteza oceánica antigua, específicamente a lo largo de la Dorsal Mesoatlántica, una zona de expansión lenta. Estos depósitos no se encuentran en la superficie ni en las vastas extensiones oceánicas, sino ocultos en los escombros profundos de antiguas montañas submarinas que han guardado su secreto durante eones.

Lo que la Investigación Reveló

El estudio se llevó a cabo como parte del Transecto Sur Atlántico (SAT), una iniciativa que comprendió cuatro expediciones del Programa Internacional de Descubrimiento Oceánico (IODP) realizadas entre 2020 y 2022. Durante estas campañas, los investigadores examinaron la corteza oceánica con edades que oscilaban entre los 7 y los 61 millones de años, siguiendo la latitud 31° Sur.

Se demostró que la brecha talosa —fragmentos caóticos generados por el colapso y desprendimiento de montes submarinos— no es simplemente un residuo inerte del lecho marino. Por el contrario, actúa como una esponja geológica formidable, capturando y reteniendo activamente el CO₂ disuelto en el agua de mar.

Datos que Han Asombrado a la Comunidad Científica

El análisis del testigo U1557 (obtenido durante las Expediciones 390/393) arrojó resultados impactantes: estas zonas porosas contienen, en promedio, un 7,5% de dióxido de carbono por peso, fijado químicamente en forma de minerales carbonatados. Esta magnitud es considerable y subvierte la visión previa que consideraba las dorsales oceánicas medias únicamente como fuentes de carbono. Ahora se entiende que también funcionan como almacenes estables de este gas durante decenas de millones de años.

Implicaciones Globales del Descubrimiento

La tectónica de placas, el motor que mueve la litosfera terrestre, no solo genera corteza nueva. Este proceso también crea fisuras, poros y conductos que facilitan la infiltración del agua marina hacia el interior. Al descender, esta agua arrastra consigo el CO₂ disuelto. En las profundidades, en ese silencio geológico, el carbono se transforma en carbonato, quedando secuestrado.

De esta manera, se establece un ciclo del carbono a largo plazo, un mecanismo fundamental que hasta ahora había permanecido invisible para la ciencia. Es un componente crucial del sistema terrestre que no habíamos contabilizado adecuadamente.

Un Hecho que Modifica el Panorama

Los modelos climáticos y las ecuaciones que utilizamos hoy deben incorporar este factor adicional: las zonas de fragmentos antiguos de la corteza oceánica representan vastos depósitos naturales de dióxido de carbono. Su formación está intrínsecamente ligada a las mismas fuerzas que dan origen a los océanos, y su función de almacenamiento se extiende a través de escalas de tiempo geológicas.

Estos sistemas forman parte de la respiración del planeta, operando con una quietud y una precisión asombrosas a lo largo de las eras. Lo que para nosotros representa una crisis ambiental, para la Tierra es simplemente un proceso dentro de su dinámica. Lo que percibimos como un desafío, para el planeta es una nueva forma de adaptación y equilibrio.

Fuentes

  • Nature

  • Scienmag

  • ScienceBlog.com

  • IODP Publications

  • Expedition | 369 - International Ocean Drilling Programme

  • IODP

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