Un área libre de hielo de 2,2 km² está cubierta por montañas y valles. La temperatura media anual allí es de aproximadamente -12 °C. En el oasis viven pingüinos, focas y petreles antárticos.
La comunidad científica rusa ha verificado oficialmente el descubrimiento y la descripción detallada de un accidente geográfico hasta ahora desconocido en la Antártida Occidental: un oasis situado en el cabo Burks. Este hallazgo, anunciado el 4 de abril de 2026, es fruto de una investigación exhaustiva de dieciocho lagos subglaciales inexplorados en dicho sector del continente. Investigadores del Centro Federal de Investigación de San Petersburgo de la Academia de Ciencias de Rusia (SPC RAS), en colaboración con expertos del Instituto de Investigación Ártica y Antártica (AARI), llevaron a cabo un análisis que permitió reclasificar el territorio, antes considerado un nunatak, como una formación natural estable e íntegra.
El oasis identificado se caracteriza por su relieve montañoso y la presencia de valles. La superficie libre de hielo alcanza aproximadamente los 2,2 kilómetros cuadrados. Los datos registrados indican que la temperatura media anual del aire en esta ubicación ronda los 12 grados bajo cero. El cabo Burks, donde se sitúa el oasis, fue cartografiado en enero de 1962 durante una expedición a bordo del buque USS Glacier y bautizado en honor al capitán de corbeta Ernest Burks. En este mismo cabo, la Unión Soviética fundó en 1980 la estación Rúskaya, la cual fue clausurada en 1991 tras la desintegración de la URSS.
El ecosistema del oasis presenta una notable diversidad biológica, albergando poblaciones de pingüinos, focas y petreles antárticos, lo que resalta la singularidad de este microclima. Artem Lapenkov, investigador novel del SPC RAS, explicó que el estudio pormenorizado de lagos con condiciones diversas permitió realizar una reevaluación del entorno. Este enfoque científico subraya la importancia de las investigaciones glaciológicas e hidrológicas detalladas, equiparables a las realizadas anteriormente en la zona del lago Vostok.
El Consejo Científico del AARI ha propuesto la iniciativa de denominar al nuevo paraje «Oasis de Budretsky» en honor al veterano explorador polar Arnold Bogdánovich Budretsky. Budretsky es un especialista que dirigió la Expedición Antártica Rusa del AARI y ha sido condecorado con la Orden del Mérito Naval. Se espera que la aprobación definitiva del nombre propuesto sea efectuada por el Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR), organismo que regula la nomenclatura antártica internacional.
Este descubrimiento contribuye a la comprensión de la dinámica climática y los procesos geológicos en la capa de hielo, dando continuidad a la tradición investigadora rusa iniciada en 1920. Mientras que las investigaciones previas en el lago Vostok aportaron datos sobre vida aislada durante millones de años, el nuevo hallazgo en el cabo Burks se centra en la geomorfología superficial y la biodiversidad. La confirmación de la existencia de un oasis estable amplía el mapa científico de la Antártida y sirve como reconocimiento a la aportación de los exploradores polares del país.