SpaceX absorbe a xAI por 1,25 billones de dólares para liderar la computación orbital

Autor: Tatyana Hurynovich

El 2 de febrero de 2026 marcó un hito en la industria tecnológica con la finalización oficial de la adquisición de la startup de inteligencia artificial xAI por parte de SpaceX. Esta operación ha dado lugar a una estructura corporativa unificada con una valoración de mercado estimada en 1,25 billones de dólares estadounidenses. Según lo anunciado a través del sitio web de SpaceX, esta fusión estratégica busca consolidar un motor de innovación verticalmente integrado que combina el desarrollo de cohetes de vanguardia, la red de internet satelital Starlink, los sistemas de defensa Starshield, la plataforma social X y el avanzado chatbot Grok. Elon Musk ha señalado que el objetivo primordial de esta unión es la creación de centros de datos masivos en órbita alimentados por energía solar, una solución necesaria ante la incapacidad de las redes eléctricas terrestres para satisfacer de forma sostenible las crecientes demandas energéticas del entrenamiento de modelos de IA de próxima generación.

Para materializar esta ambiciosa infraestructura de computación espacial, SpaceX ya ha presentado una solicitud formal ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) con el fin de desplegar una constelación que podría incluir hasta un millón de satélites. Los cimientos financieros de esta integración son sumamente sólidos: xAI alcanzó una valoración de 230.000 millones de dólares tras su más reciente ronda de financiación, mientras que SpaceX fue valorada en 800.000 millones de dólares tras una venta secundaria de acciones a finales del año pasado. La entidad resultante tiene previsto realizar una oferta pública inicial (IPO) durante el transcurso de 2026. Analistas de Wall Street proyectan que esta salida a bolsa podría recaudar hasta 50.000 millones de dólares, con un precio por acción estimado cercano a los 527 dólares.

Bret Johnsen, director financiero de SpaceX, ha confirmado a un grupo de aproximadamente 100 inversores que la transacción no alterará el cronograma de la IPO, la cual se espera para el verano o el otoño de 2026. Por su parte, Tesla, que realizó una inversión de 2.000 millones de dólares en xAI el mes pasado, no participó de forma directa en la fusión, aunque mantiene una participación indirecta en la nueva estructura. La lógica estratégica detrás de este giro hacia la computación orbital se apoya en las predicciones de Musk, quien sostiene que, en un plazo de dos a tres años, el procesamiento de datos en el espacio se convertirá en el método más económico para generar potencia de inteligencia artificial. Este plan depende críticamente de la capacidad de carga del sistema Starship para poner en órbita el hardware necesario de manera eficiente.

A pesar del optimismo financiero, la nueva organización enfrenta serios obstáculos regulatorios en territorio europeo. El martes 3 de febrero de 2026, las oficinas de X en París fueron objeto de un registro por parte de la fiscalía local, con el apoyo de Europol y la unidad de ciberdelincuencia de la Gendarmería Nacional. Esta acción es la continuación de una investigación iniciada en enero de 2025, tras una denuncia del parlamentario Éric Bothorel sobre el sesgo en los algoritmos de la plataforma. El caso se ha expandido para incluir sospechas de complicidad en la difusión de pornografía infantil, así como el papel de Grok en la propagación de contenidos que niegan el Holocausto y la creación de imágenes sexuales explícitas generadas por IA. La fiscalía de París ha solicitado interrogatorios voluntarios para Elon Musk y la ex directora ejecutiva de X, Linda Yaccarino, programados para el 20 de abril de 2026.

La carrera por el dominio de los datos espaciales se intensifica con competidores como Blue Origin, de Jeff Bezos, y el Proyecto Suncatcher de Google, que también exploran la viabilidad de centros de datos solares en órbita. No obstante, la integración de SpaceX con la infraestructura de Starlink y Starshield otorga a la compañía una ventaja logística y de transmisión de información sin precedentes frente a sus rivales. El éxito final de esta integración vertical, que une la ingeniería aeroespacial con la inteligencia artificial generativa, está intrínsecamente ligado a que el sistema Starship logre la frecuencia de lanzamientos y la capacidad de transporte requeridas para desplegar esta plataforma de computación orbital a gran escala.

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