Reconexión con la Naturaleza Impulsa Bienestar y Sostenibilidad en 2026
Editado por: Olga Samsonova
El logro del bienestar individual y la sostenibilidad ecológica en 2026 depende fundamentalmente de recuperar la perspectiva de la 'mente arraigada en la naturaleza' (nature embedded mind). Esta visión busca revertir la noción arraigada de una separación entre la humanidad y el ecosistema terrestre, un punto que la psicoterapeuta Julie Brams, terapeuta matrimonial y familiar en Sherman Oaks, California, y Guía Certificada de Terapia Forestal, enfatiza como esencial para un cambio de paradigma. Brams sostiene que reconocer nuestra corporeidad dentro del sistema vivo de la Tierra es un paso fundamental para abordar los desafíos actuales.
La evidencia científica respalda los beneficios de fomentar esta conexión con el entorno natural, mostrando impactos positivos en parámetros fisiológicos clave. La investigación confirma la mejora en la salud cardiovascular y la modulación de hormonas del estrés, como el cortisol, lo que reduce los riesgos asociados a enfermedades del estilo de vida. Psicológicamente, la inmersión en entornos naturales aumenta la resiliencia al estrés, facilita la restauración de la atención y mitiga síntomas clínicos de ansiedad y depresión al disminuir la actividad en áreas cerebrales vinculadas a la rumiación. Un estudio comparativo realizado en Japón, por ejemplo, documentó que caminar en un bosque producía una frecuencia cardíaca significativamente más baja y un mejor estado de ánimo en contraste con caminar en un entorno urbano.
El cambio necesario se extiende más allá de los efectos físicos medibles, requiriendo una reorientación perceptual profunda en la conciencia humana. Iniciativas globales están integrando los Sistemas de Conocimiento Indígena (IKS) como pilares para desarrollar estrategias efectivas de gestión ambiental y sostenibilidad. Estos sistemas ancestrales, que han guiado la administración sostenible de territorios durante milenios, ofrecen soluciones probadas para el cambio climático y la conservación de la biodiversidad, dado que las tierras indígenas albergan aproximadamente el 80% de la diversidad biológica mundial.
Se están estableciendo colaboraciones estratégicas para fusionar el conocimiento ecológico tradicional con la tecnología moderna, incluyendo proyectos de documentación digital de conocimiento local, como lo ha señalado la científica Meredith Root-Bernstein del Instituto de Ecología y Biodiversidad. Este enfoque holístico, que conecta el saber científico con el conocimiento local e indígena, es crucial para una toma de decisiones medioambientales justa e inclusiva. Esta mayor vinculación con elementos naturales se correlaciona directamente con incrementos en la felicidad percibida, mejores indicadores de salud y un fortalecimiento en los comportamientos proambientales.
El camino hacia una existencia sostenible, anclada en una conciencia original, requiere confrontar y desmantelar la premisa de la separación entre la humanidad y el mundo natural. En el contexto de 2026, donde el turismo prioriza la conexión y la sostenibilidad es un factor decisivo, esta reconexión se establece como una necesidad terapéutica y ecológica. La práctica de la Terapia Forestal, promovida por profesionales como Brams, utiliza marcos basados en la investigación para sanar a través de la inmersión en bosques, reportando beneficios para los sistemas cardiovascular e inmune. La visión del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para el período 2026-2029 incluye explícitamente el objetivo de 'vivir en armonía con la naturaleza', lo que subraya la relevancia de estos temas en la agenda política internacional.
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Fuentes
The Good Men Project
Barnes & Noble Booksellers, Inc.
Simon & Schuster
Resilience.org
Mental Health Awareness Week
IISD Earth Negotiations Bulletin
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