
Investigación del MIT Vincula Mioquinas del Ejercicio a Aceleración del Crecimiento Neuronal
Editado por: Elena HealthEnergy

Investigaciones recientes, emanadas de estudios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2026, confirman que la actividad física promueve directamente la formación de nuevas células cerebrales, un proceso conocido como neurogénesis. Este avance establece una vía biológica clara para potenciar la función cognitiva y desarrollar estrategias para contrarrestar el deterioro asociado al envejecimiento.
El descubrimiento se centra en el papel de las mioquinas, señales químicas liberadas por el tejido muscular durante la contracción. Estudios previos del MIT de 2024 ya habían documentado un efecto significativo de estas señales musculares en las neuronas en desarrollo. Específicamente, los científicos observaron que las neuronas expuestas a estas mioquinas mostraron un crecimiento hasta cuatro veces superior en comparación con los grupos de control no expuestos, lo que establece un vínculo bioquímico tangible entre la actividad muscular y la aceleración del crecimiento neural.
El ejercicio también incrementa el flujo sanguíneo y la oxigenación cerebral, beneficiando al hipocampo, la región cerebral esencial para el aprendizaje y la memoria. Una nueva investigación de 2026, al comparar a los denominados 'SuperAgers' —adultos mayores con memoria excepcional—, sugiere que las altas tasas de neurogénesis en su hipocampo constituyen la 'firma de resiliencia' protectora contra el declive cognitivo. Los SuperAgers, definidos como individuos mayores de 80 años con memoria comparable a la de personas de 50, producen entre dos y dos veces y media más neuronas nuevas que los adultos mayores sanos y aquellos con enfermedad de Alzheimer, respectivamente.
Neurocientíficos como Louisa Nicola han reforzado en 2026 la premisa de que la actividad física, incluido el entrenamiento de fuerza, actúa como un potente estímulo para aumentar la reserva cognitiva y la capacidad del cerebro para manejar el estrés. Esta actividad no solo mejora la memoria y el enfoque, sino que también puede asistir en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas mediante la estimulación del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una molécula que sustenta la supervivencia y el crecimiento neuronal.
Los hallazgos del MIT de 2024 también indicaron que las neuronas responden a los impactos físicos del ejercicio; la tensión mecánica de estiramiento y contracción estimula el crecimiento neuronal al mismo nivel que las mioquinas. Además, el análisis de los cerebros de SuperAgers reveló que sus hipocampos poseen sistemas de apoyo celulares más robustos para nutrir las neuronas jóvenes y presentan aproximadamente tres veces menos ovillos de proteína tau, un marcador asociado al deterioro de la memoria. La trascendencia de este conocimiento radica en ofrecer evidencia concreta de que el ejercicio regular es una herramienta fundamental para sostener la resiliencia a lo largo del ciclo vital.
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Fuentes
Nature
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