El Parlamento Europeo debate medidas frente a las amenazas de EE. UU. sobre Groenlandia y los nuevos aranceles
Editado por: Tatyana Hurynovich
El miércoles 21 de enero de 2026, el Parlamento Europeo inició en Estrasburgo una serie de debates plenarios cruciales, centrados en la formulación de una postura común frente a las presiones sin precedentes ejercidas por los Estados Unidos respecto a la soberanía de Groenlandia. Esta escalada de la tensión transatlántica, motivada por las amenazas directas de anexión de la isla por parte del presidente Donald Trump, ha impulsado a la Unión Europea a evaluar seriamente la implementación de contramedidas comerciales y de defensa contra Washington.
Estas deliberaciones en la Eurocámara son consecuencia directa de los acontecimientos del martes 20 de enero y de las maniobras diplomáticas clave observadas en el Foro Económico Mundial de Davos. El presidente Trump lanzó un ultimátum, amenazando con imponer aranceles punitivos a ocho naciones europeas si Dinamarca no accede a la venta de Groenlandia, lo que provocó la suspensión inmediata del acuerdo de aranceles cero previamente pactado. Washington ha activado sus mecanismos de presión económica anunciando gravámenes del 10% a partir del 1 de febrero de 2026, con la posibilidad de incrementarlos al 25% para el 1 de junio de 2026, revirtiendo así los compromisos de julio de 2025 que habían reducido los aranceles estadounidenses sobre productos europeos al 15%.
Ante este escenario de coacción económica, las instituciones de la Unión Europea han mostrado un frente unido y decidido. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, manifestó la disposición de Europa para actuar con firmeza, subrayando que la soberanía de Groenlandia no es, bajo ninguna circunstancia, una moneda de cambio. Por su parte, Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), confirmó que la ratificación de los aranceles cero se pospondrá hasta que se aclare la fiabilidad de la asociación transatlántica, mientras que Iratxe García, jefa del grupo de Socialistas y Demócratas (S&D), instó a la activación inmediata del Instrumento de la UE contra la Coacción (ACI).
El conflicto ha trascendido las disputas comerciales para entrar de lleno en el terreno de la seguridad y la defensa. En un gesto de solidaridad con Dinamarca y para frenar la escalada, siete países de la OTAN desplegaron tropas bajo la operación «Arctic Endurance» (Resistencia Ártica), lo que representa un paso significativo para la Alianza. Los ejercicios, realizados del 15 al 17 de enero, se centraron en el entrenamiento de operaciones en condiciones árticas extremas. Específicamente, Alemania envió a 13 militares a Nuuk para explorar la cooperación en misiones marítimas, contando también con la participación de contingentes de Francia, Suecia y Noruega. No obstante, el general de división Soren Andersen, jefe del comando ártico danés, señaló el 17 de enero que su prioridad sigue siendo la potencial amenaza rusa y no las acciones de los Estados Unidos.
Durante el encuentro en Davos, celebrado del 19 al 23 de enero, los líderes europeos expresaron su rechazo unánime a los métodos empleados por la administración Trump. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó estas tácticas de «fundamentalmente inaceptables», mientras que Von der Leyen comparó la crisis actual con el «choque de Nixon» de 1971, abogando por una mayor autonomía estratégica para el continente. Como respuesta, la UE está desarrollando un paquete de aranceles sobre bienes estadounidenses valorado en 93.000 millones de euros. Francia lidera la presión para aplicar el ACI, que permitiría restringir importaciones, servicios e inversiones, marcando un hito histórico en su uso. El interés estratégico de Washington en Groenlandia se debe a que el deshielo de los glaciares facilita el acceso a metales de tierras raras y a nuevas rutas marítimas árticas.
La situación actual marca un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas entre Bruselas y Washington, obligando a Europa a replantearse su independencia económica y militar. La determinación mostrada en Estrasburgo sugiere que la Unión Europea no cederá ante las presiones externas, priorizando la integridad territorial de sus estados miembros y la estabilidad de sus acuerdos comerciales internacionales frente a las demandas unilaterales de la administración estadounidense. El desenlace de este enfrentamiento definirá el futuro de la cooperación transatlántica en las próximas décadas.
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Fuentes
Berliner Sonntagsblatt
ING Think
The Guardian
PBS News
BBC
The Guardian
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