Tras su victoria en las elecciones parlamentarias, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, conformó su nuevo gabinete de ministros, prescindiendo en el proceso del tradicional juramento ante el monarca británico. Esta decisión ha marcado un hito significativo en la vida política de la nación. El gesto subraya la firme intención del gobierno de consolidar la identidad nacional.
Según informó la agencia Associated Press, el Partido Laborista de Browne obtuvo la mayoría de los escaños en el parlamento. Los comicios se celebraron en enero de 2023. Browne ejerce como primer ministro desde 2014 y, con esta ocasión, constituye su gobierno por tercera vez consecutiva.
Durante la ceremonia de investidura, los miembros del gabinete juraron lealtad a la Constitución de Antigua y Barbuda en lugar de al rey Carlos III. Browne justificó esta medida alegando la necesidad de ajustarse a las realidades contemporáneas de un Estado soberano. Añadió además que el país debe avanzar apoyándose en sus propias instituciones.
Aunque Antigua y Barbuda se independizó del Reino Unido en 1981, mantuvo su estatus como monarquía constitucional dentro de la Mancomunidad de Naciones. El monarca británico sigue siendo el jefe de Estado formal, representado por un gobernador general. En los últimos años, el debate sobre una ruptura definitiva con la monarquía ha cobrado fuerza en toda la región.
El rechazo al juramento monárquico refleja el creciente deseo de las naciones caribeñas de revisar sus vínculos históricos. Medidas similares ya se han implementado en Barbados, país que se proclamó república en 2021. En Antigua y Barbuda, la posibilidad de convocar un referéndum para cambiar la forma de gobierno podría plantearse en un futuro cercano.
El nuevo consejo de ministros se centrará en abordar desafíos económicos, tales como la reactivación del turismo tras la pandemia. Browne también se comprometió a mejorar los servicios sociales y la infraestructura nacional. Los cambios políticos no deben desviar la atención de estas prioridades, señaló el primer ministro.
En términos generales, las acciones del gobierno de Antigua y Barbuda evidencian que el proceso de descolonización persiste incluso décadas después de alcanzar la independencia. El país mantiene sus lazos con la Mancomunidad, pero aspira a una autonomía simbólica y real mucho mayor.



