Epstein lega 100 millones de dólares e islas privadas a su pareja bielorrusa

Autor: Tatyana Hurynovich

Apenas cuarenta y ocho horas antes de su fallecimiento, el controvertido financiero Jeffrey Epstein redactó un testamento en el que designaba a su compañera sentimental de origen bielorruso, Karina Shulyak, como heredera de una fortuna de 100 millones de dólares. Además del capital en efectivo, el legado incluía las islas Little St. James y Great St. James en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, junto con un anillo de diamantes cuya piedra principal alcanza los 32,73 quilates.

Karina Shulyak, una odontóloga nacida en Minsk, Bielorrusia, mantuvo un vínculo estrecho con Epstein durante más de nueve años. Su relación comenzó formalmente en 2010, consolidándose con el tiempo hasta convertirla en la figura central de sus últimas voluntades en 2019. A pesar del perfil bajo que mantuvo inicialmente, los documentos legales la sitúan como la persona de mayor confianza en el círculo íntimo del magnate.

La historia de ambos comenzó en el ámbito digital. Shulyak llegó a los Estados Unidos en 2009 con 20 años de edad y, un año después, conoció a Epstein a través de internet, donde él utilizaba el seudónimo «Oso Ruso Vasily Malikov». Tras la salida del financiero de prisión por cargos relacionados con la prostitución de menores, ella fue una de las pocas personas que permaneció a su lado. En agradecimiento, Epstein financió sus estudios en la Facultad de Odontología de la Universidad de Columbia, costeó sus licencias profesionales y cubrió gastos médicos y de vivienda para su familia en Bielorrusia mediante transferencias de entre 10,000 y 20,000 dólares realizadas entre 2013 y 2016.

La convivencia entre ambos estuvo marcada por una dinámica intensa y, en ocasiones, conflictiva. Shulyak, apodada «la inspectora», ejercía un control estricto sobre el entorno doméstico de Epstein y le exigía romper lazos con otras mujeres. Los registros de comunicaciones revelan episodios de violencia, como un incidente en 2017 donde ella lo golpeó en el rostro, así como quejas del financiero por la falta de atención y de intimidad. No obstante, Epstein planeaba formalizar su unión con un anillo de 33 quilates.

Para asegurar su permanencia legal en territorio estadounidense, Shulyak contrajo un matrimonio que se presume ficticio con Jennifer Kalin, una colaboradora de Epstein, en 2013. Esta unión se disolvió en 2019. Durante esos años, Shulyak residió en las lujosas mansiones de Epstein en Nueva York, Nuevo México y en la isla Little St. James. Tras el arresto del magnate en 2019, ella fue la única persona, además de su equipo legal, que lo visitó en prisión, recibiendo incluso una llamada telefónica no autorizada horas antes de que él se quitara la vida el 10 de agosto de 2019.

El testamento final, estructurado bajo el nombre «1953 Trust», valoraba el patrimonio de Epstein en más de 577 millones de dólares. En este documento, firmado el 8 de agosto de 2019, Shulyak figuraba como la principal beneficiaria de 100 millones de dólares (repartidos en 50 millones inmediatos y otros 50 millones en anualidades), las islas del Caribe, un rancho en Nuevo México, propiedades en París, Palm Beach y Nueva York, y una colección de entre 43 y 48 diamantes. Esta disposición representó un cambio drástico respecto a un plan previo de enero que distribuía 225 millones entre 32 personas.

A pesar de las disposiciones testamentarias, Shulyak no ha logrado acceder a la totalidad de estos activos, ya que gran parte del patrimonio fue liquidado para indemnizar a las víctimas de los delitos de Epstein. Actualmente, a sus 36 años, reside en Nueva York ejerciendo su profesión de odontóloga mientras mantiene litigios legales por los fondos restantes. La reciente desclasificación de documentos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos para los años 2025 y 2026 ha arrojado nueva luz sobre su papel, reavivando el interés público en su figura y su influencia en la vida del financiero.

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