Topinambur se Posiciona como Prebiótico Funcional Frente a la Inulina Aislada

Editado por: Olga Samsonova

El tubérculo conocido como Topinambur, o Alcachofa de Jerusalén, está ganando relevancia en el ámbito nutricional global debido a su perfil superior como alimento funcional. Investigaciones recientes indican que el polvo de Topinambur integral podría estimular la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) en el intestino con una capacidad potencialmente mayor que la inulina aislada, un factor clave para sostener la integridad de la barrera intestinal.

Esta tendencia se enmarca en una reorientación del consumidor hacia la salud digestiva, priorizando ingredientes integrales y prebióticos sobre productos altamente procesados. El Topinambur contiene inulina, un fructano que funciona como carbohidrato de reserva principal. Al ser una fibra soluble no digerible, la inulina llega intacta al colon, donde es fermentada por la microflora, generando AGCC y lactato, compuestos que impactan positivamente la salud sistémica.

Además de su efecto sobre la microbiota, el tubérculo, que alcanza su máxima densidad nutritiva en diciembre, es reconocido por su potencial para estabilizar los niveles de glucosa en sangre, lo que le ha valido el apodo de "papa diabética". Estudios asociados a la dieta 'Restore-Diät', que incluye alimentos ricos en fibra como el Topinambur, han documentado una reducción significativa de marcadores inflamatorios y una modulación favorable del microbioma, favoreciendo el crecimiento de bacterias beneficiosas como las Bifidobacterias.

Este vegetal, originario de América del Norte, también ofrece un perfil nutricional denso, incluyendo vitaminas del complejo B y minerales como el potasio, manteniendo un bajo valor calórico, estimado entre 25 y 27 kcal por cada 100 gramos. La creciente necesidad de productos que modulen la microbiota está impulsando oportunidades comerciales; el mercado global de suplementos dietéticos, que abarca prebióticos, alcanzó los 360,2 mil millones de dólares en 2022, con proyecciones de 688,9 mil millones para 2032, según un informe de Nutritional Supplements Market.

El Topinambur, que vio disminuir su uso tras la popularización de la papa, resurge como materia prima industrial para la extracción de inulina o la producción de etanol, además de mantener un precio estable como vegetal de invierno regional. Su versatilidad culinaria permite su incorporación en diversas formulaciones, desde harinas hasta barritas de cereal, donde ha mostrado una alta aceptación en evaluaciones sensoriales, superando a productos convencionales. La investigación científica continúa analizando sus beneficios, incluyendo la mejora en la biodisponibilidad de calcio, un efecto secundario del consumo de inulina, subrayando la importancia de estos alimentos prebióticos para el bienestar general.

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Fuentes

  • Ad Hoc News

  • Universität Hohenheim

  • NUTRITION HUB

  • agrarheute.com

  • Nutrition Hub

  • Zentrum der Gesundheit

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