Compuestos Bioactivos del Jengibre Ofrecen Beneficios Antiinflamatorios y Digestivos
Editado por: Olga Samsonova
El rizoma de Zingiber officinale, conocido comúnmente como jengibre, mantiene su posición como un elemento central en la medicina tradicional y la nutrición debido a la presencia de fitoquímicos clave como los gingeroles y shogaoles. Estos compuestos son la base de sus propiedades antioxidantes, digestivas y antiinflamatorias, las cuales están siendo continuamente validadas por la investigación científica contemporánea. Originaria de los bosques tropicales del sur de Asia, esta raíz cuenta con una historia de uso documentada de más de 2,000 años, habiendo llegado a Europa a través de comerciantes árabes hacia las civilizaciones griega y romana.
Investigaciones recientes han cuantificado el impacto positivo del consumo diario de jengibre en la recuperación física. Específicamente, se ha confirmado que la ingesta regular puede atenuar la molestia muscular que sigue al ejercicio físico intenso. Un estudio que involucró a 54 voluntarios administró una dosis diaria de jengibre, equivalente a 1.4 cucharaditas, antes de una sesión de levantamiento de pesas. Los participantes que consumieron el rizoma reportaron una reducción del dolor de hasta un 25% durante las primeras 24 horas posteriores al esfuerzo, en comparación con el grupo de control. Este efecto analgésico se asemeja, en parte, a la acción de los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, ofreciendo una vía natural para gestionar la inflamación post-ejercicio.
La integración del jengibre en la dieta cotidiana es factible y fomenta su uso como un alimento de consumo habitual, apoyando el metabolismo y la vitalidad general cuando se mantiene una ingesta moderada. En el ámbito culinario, su versatilidad es amplia: se incorpora en infusiones, frecuentemente combinado con limón y miel para potenciar sus efectos digestivos y antioxidantes, o rallado fresco para aportar un sabor picante y fresco a guisos y marinadas. Es relevante señalar que el jengibre fresco, que posee una mayor concentración de gingerol, es preferible para ciertas preparaciones, mientras que el jengibre seco o cocido desarrolla shogaoles.
Más allá de la recuperación muscular, el jengibre influye en la salud circulatoria y metabólica. Se ha sugerido que puede contribuir a acelerar el metabolismo y promover la saciedad, lo que lo posiciona como un posible coadyuvante en estrategias de control de peso. Adicionalmente, sus propiedades vasodilatadoras favorecen la circulación sanguínea y pueden influir en la regulación de los niveles de colesterol y la presión arterial. Los principales productores mundiales de este rizoma incluyen actualmente a India, China y Nepal, lo que subraya su relevancia global en la fitoterapia y la gastronomía. Para optimizar su uso en la cocina, algunos expertos recomiendan añadir el jengibre fresco al final de la cocción para preservar su sabor intenso y notas cítricas, evitando la degradación por calor excesivo.
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Fuentes
ElNacional.cat
Brieflands
vertexaisearch.cloud.google.com
News-Medical
Fit&Well
New Hope Network
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