Innovación en Alimentación y Reciclaje de Agua Sostiene la Presencia Humana en el Espacio

Editado por: Olga Samsonova

La viabilidad de la tripulación a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) depende de sistemas alimentarios que priorizan la ligereza, la estabilidad a largo plazo y la manipulación sencilla en microgravedad. La tecnología de liofilización, utilizada desde el programa Gemini en la década de 1960, constituye un método esencial, eliminando hasta el 99% del agua por sublimación al vacío. Este proceso permite la conservación de nutrientes y la posterior rehidratación de comidas como pastas y huevos revueltos, ofreciendo una vida útil que a menudo excede el año, mientras se preservan el perfil nutricional, el sabor y el color originales.

La ergonomía en la ingesta es un factor determinante; por ello, las tortillas son preferidas sobre el pan, ya que su estructura evita la generación de migas, un riesgo potencial para la electrónica sensible de la estación. Para contrarrestar la atrofia muscular y la pérdida de densidad ósea, efectos fisiológicos inherentes a la ingravidez —que pueden causar una pérdida ósea de hasta el 1% al 2% mensual incluso con ejercicio—, se han integrado suplementos nutricionales avanzados, como la proteína de amaranto rica en calcio. Investigaciones indican que, en microgravedad, el cuerpo puede movilizar grasa de la médula ósea como fuente de energía ante la disminución de masa muscular y glóbulos rojos, lo que se traduce en una pérdida del 4.2% de grasa medular un mes después del regreso a la Tierra.

En paralelo al soporte vital alimentario, la gestión del agua representa un logro significativo de ingeniería. Los sistemas avanzados de reciclaje en la ISS, como el Sistema de Recuperación de Agua (WRS), desarrollado en colaboración con Hamilton Sundstrand Space Systems International, recuperan aproximadamente el 93% del agua consumida. Este sistema procesa el agua residual de la respiración, el sudor y la orina mediante subsistemas como el Ensamblaje del Procesador de Orina (UPA) y el Ensamblaje del Procesador de Agua (WPA). La eficiencia se ha incrementado hasta un 98% con la incorporación de deshumidificadores avanzados y la extracción de agua de la salmuera generada por el UPA. El astronauta Chris Hadfield ha afirmado que el agua resultante supera los estándares de potabilidad habituales en la Tierra.

Este ciclo de reciclaje, operativo desde 2009, reduce la dependencia de reabastecimientos terrestres, históricamente suministrados por vehículos como la Progress de Rusia o el ATV de la ESA. El objetivo de autonomía se extiende al cultivo in situ, con experimentos en la ISS que ya han incluido rábanos, lechugas e incluso chiles. Estas técnicas, que emplean hidroponía y aeroponía para nutrir raíces suspendidas en soluciones líquidas o nieblas, buscan beneficiar también la agricultura terrestre en zonas con escasez hídrica. El costo diario de alimentar a un astronauta puede alcanzar los 27.000 dólares, haciendo de la autosuficiencia un imperativo económico y logístico para misiones proyectadas a la Luna y Marte. Además, la jardinería espacial ha demostrado un impacto positivo en el bienestar emocional de la tripulación, un factor crucial para el éxito de futuras exploraciones.

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Fuentes

  • ElNacional.cat

  • Agencia de Noticias Ekhbary

  • TN

  • Infobae

  • YouTube

  • Economía Sustentable

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