En abril de 2026, el Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, uno de los centros científicos más herméticos de Estados Unidos, volvió a situarse en el primer plano informativo. Según un nuevo documental, este complejo ha albergado durante décadas estudios clasificados sobre objetos voladores no identificados. Este renovado interés no solo responde a las recientes filtraciones, sino también a la misteriosa desaparición de dos empleados del laboratorio ocurrida en el último año.
Two technical records from the same Cold War period, U.S. side and Soviet side, documenting vehicles with similar characteristics. The Los Alamos National Laboratory figures in Corbell's release document the disc morphology observationally: flat top with central post, flat
Trove of leaked documents prove US lab where two missing scientists worked was studying UFOs: film trib.al/wW9UEtR
Primero, en mayo de 2025, desapareció Anthony Chavez, un ingeniero jubilado de 78 años. Salió a caminar, dejando su cartera y las llaves en casa, y nunca más se supo de él. Un mes más tarde, Melissa Casias, personal administrativo del laboratorio, también se esfumó. Tras llevarle el almuerzo a su hija, desapareció sin dejar rastro: las cámaras la captaron caminando sola por la carretera y sus teléfonos habían sido restablecidos a los ajustes de fábrica. Estos incidentes forman parte de una inquietante tendencia de mayor alcance: en los últimos años, cerca de once científicos vinculados a proyectos de defensa y energía nuclear han muerto o desaparecido en los Estados Unidos.
El punto de inflexión llegó con una filtración procedente de los archivos del difunto jefe de ciberseguridad de Los Álamos. Su hijo, al revisar las pertenencias de su padre, halló una carpeta con memorandos internos, bocetos y fotografías Polaroid. Estos materiales fueron entregados al periodista Jeremy Corbell, quien lleva 11 años recopilando información sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP). En su nuevo filme, "Sleeping Dog", cuyo estreno está previsto para el 30 de mayo, estos documentos se darán a conocer al público por primera vez.
¿Qué contienen exactamente? El elemento central es el orden del día de una reunión clasificada celebrada el 24 de abril de 1991 en las propias instalaciones del laboratorio. Al encuentro asistieron representantes de la CIA, la NSA, la Armada y el Ejército. Se debatieron "anomalías atmosféricas", como el incidente de Gulf Breeze de 1987 en Florida y la oleada de ovnis en Bélgica de 1989. Las conversaciones giraron en torno a "propuestas" soviéticas, el desarrollo de sensores y la colaboración con instituciones académicas como el MIT y Stanford. Junto a los documentos, se encuentran bocetos de testigos que muestran naves en forma de disco con la parte superior plana, un eje central, un faldón y un característico sombreado en el fuselaje. Algunas de estas imágenes fueron capturadas con un aumento de 39 y 40 veces.
Sorprendentemente, estos avistamientos coinciden de forma casi idéntica con las descripciones técnicas halladas en los archivos soviéticos de Chernokhaev, que salieron a la luz en noviembre de 2024. En ellos se detallan las mismas proporciones: un diámetro de unos 30 metros, una cabina central con reactor, un faldón consistente en una rejilla solenoide que genera flujos neutrinomagnéticos y un sombreado compuesto por ocho largueros radiales de titanio. Los cálculos de ingeniería referentes a masa, materiales y empuje parecen haber sido realizados por diseñadores de una nave real y no por simples teóricos.
Corbell subraya que los documentos ofrecen una "confirmación absoluta" de que el gobierno estadounidense intentó comprender, durante años, no solo la naturaleza de los ovnis, sino también las intenciones de quienes los operan. "Conocí personalmente a algunos de los científicos", afirma en la película, "y nunca mencionaron haber participado en investigaciones de este tipo".
Como era de esperar, los escépticos ya tildan estos materiales de "demasiado oportunos" y exigen peritajes independientes. No obstante, el hecho persiste: esta filtración desde el corazón de la ciencia nuclear estadounidense reabre el debate sobre qué tan involucrado está el Estado en el estudio de lo que oficialmente denomina "anomalías atmosféricas". Mientras se espera el estreno del filme y continúa la búsqueda de los científicos desaparecidos, la crónica de Los Álamos nos recuerda que, a veces, los mayores secretos no están en el espacio, sino en carpetas olvidadas en los desvanes de antiguos empleados.


