
Maine Coon
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Autor: Svetlana Velhush

Maine Coon
En el mundo felino existen normas dictadas no por la moda, sino por la historia y la genética. Una de las reglas más estrictas se aplica a los Maine Coon. Pese a la abundancia de fotos en redes sociales, un "Maine Coon colorpoint" es un oxímoron, una contradicción biológica.

Maine Coon
Los Maine Coon se desarrollaron en el duro clima del estado de Maine. Sus mantos clásicos son el tabby "salvaje", los colores sólidos y las variedades de humo, tonos que favorecían su supervivencia. El patrón colorpoint es una forma de albinismo parcial sensible a la temperatura. Se originó en las regiones cálidas de Asia y jamás formó parte del código genético de estos gatos de los bosques norteamericanos.
¿Por qué, entonces, vemos a veces ejemplares con este aspecto? Por lo general, son el resultado de "granjas" comerciales que cruzan a los Maine Coon con gatos Neva Masquerade u otras razas "point" con el fin de lograr una apariencia llamativa.
Piénselo bien: si empezamos a introducir genes de otras razas para obtener un aspecto "real", ¿seguiría siendo un Maine Coon? El valor de un auténtico Coon reside en su mirada severa, su hocico cuadrado y sus pinceles en las orejas, no en unas patas con contraste cromático. Además, el gen colorpoint está intrínsecamente ligado al color azul de los ojos. En un Maine Coon de raza, los ojos azules solo se permiten en ejemplares totalmente blancos o con un alto porcentaje de manchas blancas (patrones van o arlequín). En cualquier otro caso, es una señal inequívoca de que estamos ante un cruce encantador, pero no ante el legendario gigante de Maine.
La formación de un buen aficionado a los gatos comienza donde termina el marketing. Conocer los estándares ayuda a preservar la singularidad de unas razas que tardaron décadas en consolidarse.
CFA (The Cat Fanciers' Association)