Japón Aprueba la Reactivación de la Central Nuclear Kashiwazaki-Kariwa, la Más Grande del Mundo: Un Giro en la Política Energética
Editado por: Tatyana Hurynovich
El 22 de diciembre de 2025, la Asamblea Legislativa de la Prefectura de Niigata dio su visto bueno oficial a la propuesta del gobernador Hideyo Hanazumi para reiniciar las operaciones de la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa. Esta instalación, que ostenta el título de la planta de energía nuclear con mayor capacidad instalada a nivel mundial, ha permanecido inactiva durante casi 15 años, un parón que se remonta al desastre de Fukushima en 2011. Esta aprobación por parte de la asamblea representa un hito crucial en la redefinición de la estrategia energética japonesa, buscando activamente reducir la dependencia del combustible fósil importado, un lastre que el año pasado supuso un coste de 68.000 millones de dólares estadounidenses para la nación.
La operadora de esta vasta instalación es la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), la misma entidad responsable de la gestión de la planta de Fukushima. Kashiwazaki-Kariwa se encuentra estratégicamente ubicada en la Prefectura de Niigata, a unos 220 kilómetros al noroeste de Tokio. La planta cuenta con una capacidad neta combinada de siete reactores, sumando un total de 7.965 MW. Si bien el calendario para la puesta en marcha total de todas las unidades aún no está cerrado, TEPCO tiene puesto el foco en reactivar el reactor número 6 para el 20 de enero de 2026. Es importante destacar que los reactores 6 y 7 ya han superado exhaustivas y rigurosas inspecciones de seguridad posteriores a los sucesos de Fukushima. La reactivación de Kashiwazaki-Kariwa se alinea con el plan nacional japonés para alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050, lo que implica aumentar la participación de la energía nuclear hasta el 20% para el 2040.
A pesar de haber obtenido el respaldo político necesario, la decisión no ha estado exenta de una fuerte fricción social. Cerca de 300 manifestantes se congregaron frente al edificio de la Asamblea Legislativa para expresar sus profundas inquietudes respecto a la seguridad operativa. Un sondeo local realizado en octubre reveló que un significativo 60% de los residentes no consideraba que las condiciones de seguridad se hubieran cumplido satisfactoriamente, y casi el 70% manifestó reservas sobre la gestión de TEPCO. Los críticos dentro de la propia asamblea calificaron la votación como un mero “acuerdo político que ignora la voluntad de los ciudadanos de Niigata”. El gobernador Hanazumi, al comentar la aprobación, lo describió como “un avance importante, pero no el punto final”, insistiendo en que las labores para garantizar la máxima seguridad continuarán sin tregua.
Con el objetivo de recuperar la confianza pública, TEPCO ha llevado a cabo demostraciones ante la prensa de sus medidas de seguridad reforzadas. Estas incluyen la instalación de nuevos diques marítimos y la modernización de los sistemas de filtración, lecciones aprendidas directamente de la experiencia de Fukushima. Adicionalmente, la compañía se ha comprometido a inyectar 100.000 millones de yenes en la Prefectura de Niigata a lo largo de la próxima década, como muestra de su compromiso con la región. Este reinicio es particularmente emblemático, ya que marca la primera vez que un reactor bajo la gestión de TEPCO vuelve a operar desde el accidente de Fukushima Daiichi. En un panorama energético más amplio, Japón, que busca la descarbonización y enfrenta una creciente demanda energética —impulsada incluso por los centros de datos—, está optando por una vía pragmática que incluye no solo la reactivación de infraestructuras existentes, sino también el desarrollo de reactores nucleares de nueva generación.
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Fuentes
Deutsche Welle
Sputnik Brasil
Times Brasil
CNN Portugal
Band
The Japan Times
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