La Crisis Energética Cubana se Agrava Tras el Cese de Suministros Venezolanos
Editado por: Tatyana Hurynovich
La situación energética en Cuba ha alcanzado un punto crítico. Este colapso se desencadenó el 3 de enero de 2026, fecha en la que fuerzas estadounidenses detuvieron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. La consecuencia inmediata fue la interrupción de los flujos de petróleo esenciales para la isla. Este suceso geopolítico ha provocado una severa escasez de combustible, medicinas y alimentos en Cuba, manifestándose en apagones programados diarios que afectan a la población.
A la mañana del 12 de enero de 2026, la red eléctrica nacional cubana mostraba una capacidad de generación disponible de apenas 1,550 MW. Esto contrasta fuertemente con una demanda proyectada de 2,180 MW, anticipando un déficit de 1,730 MW durante las horas de mayor consumo. Las pérdidas de generación, directamente atribuibles a la falta de combustible, ascendieron a 855 MW, evidenciando la magnitud del impacto energético sufrido por la nación caribeña.
Históricamente, Venezuela ha sido el principal proveedor de energía para La Habana, cubriendo aproximadamente el 50% de sus necesidades petroleras. Entre enero y noviembre de 2025, según datos de PDVSA, el promedio de exportación se situó en 27,000 barriles diarios. Sin embargo, las cifras de Kpler para el mismo periodo de 2025 revelan un cambio significativo en el panorama de importaciones.
Bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, México superó a Venezuela como el mayor socio comercial petrolero de Cuba. México exportó un promedio de 12,284 barriles diarios, lo que representó el 44% del total de importaciones de la isla, un aumento del 56% respecto a los volúmenes registrados en 2024. Por su parte, el crudo venezolano cayó a 9,528 barriles diarios en 2025 (34% de las importaciones), lo que supuso un descenso del 63% en comparación con los niveles de 2023.
La presidenta Sheinbaum ha confirmado que México mantendrá sus envíos, catalogándolos como asistencia humanitaria. No obstante, ha dejado claro que no tiene planes de incrementar sustancialmente dichos volúmenes más allá de lo ya pactado, citando la cautela necesaria ante posibles repercusiones por parte de Washington. La llegada de un buque cisterna mexicano el 9 de enero de 2026, transportando entre 85,000 y 90,000 barriles de petróleo, sirvió como un paliativo temporal, pero no solventa la dependencia estructural de Cuba de fuentes externas.
Tras el arresto de Maduro, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, asumió las riendas del país. En paralelo, Estados Unidos está negociando con Caracas la posible entrega de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano, a cambio de acceder a fondos que actualmente están bajo control del Departamento del Tesoro estadounidense.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha sido enfático: Cuba no recibirá más petróleo ni recursos financieros de Venezuela a menos que La Habana alcance un acuerdo con Washington. Trump sostiene que Cuba obtenía esos recursos a cambio de prestar «servicios de seguridad» a los líderes venezolanos. Expertos advierten que las consecuencias económicas para Cuba podrían ser catastróficas, equiparando la crisis actual con el peor momento vivido desde la Revolución de 1959, una situación agravada por el prolongado embargo impuesto por Estados Unidos.
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Fuentes
Deutsche Welle
Deutsche Welle
The World from PRX
CiberCuba
Newsweek
AP News
Diario Libre
EFE
ONU News
EL PAÍS América
The Art Newspaper
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