El gobierno militar de Burkina Faso decreta la disolución de todos los partidos políticos en medio de una crisis de seguridad

Editado por: Tatyana Hurynovich

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El jueves 29 de enero de 2026, el Consejo de Ministros de Burkina Faso, bajo la dirección del capitán Ibrahim Traoré, ratificó un decreto histórico que ordena la disolución inmediata de todas las formaciones y partidos políticos en el país. Según el comunicado oficial de las autoridades, esta medida drástica forma parte de un programa integral orientado a la «restauración del Estado», en un contexto marcado por los persistentes conflictos armados y la imperante necesidad de consolidar el mando central. Esta decisión representa un alejamiento definitivo del sistema pluripartidista, mientras la nación enfrenta desafíos de seguridad críticos derivados de la actividad de grupos yihadistas vinculados a Al-Qaeda y el Estado Islámico (ISIS).

El ministro de Administración Territorial, Émile Zerbo, justificó la implementación de esta medida señalando que la excesiva cantidad de estructuras políticas —que superaban el centenar antes del golpe de Estado de septiembre de 2022— solo contribuía a profundizar las divisiones sociales y a debilitar la cohesión nacional. De acuerdo con el nuevo decreto, todos los activos y bienes pertenecientes a los partidos disueltos serán confiscados y transferidos al patrimonio del Estado. Asimismo, se ha previsto que un proyecto de ley específico, destinado a revocar los estatutos y las normativas sobre el financiamiento de los partidos, sea remitido próximamente a la Asamblea Legislativa de Transición para su análisis y aprobación.

En sintonía con estas reformas políticas, la administración de Traoré ha dado luz verde al «Plan de Restauración» para el periodo 2026–2030, cuya inversión total se estima en 36 billones de francos CFA, cifra que equivale a unos 54.900 millones de euros. El ministro de Economía y Finanzas, Aboubacar Nakanabo, precisó que casi dos tercios de este financiamiento se obtendrán a través de fuentes internas. Entre los pilares estratégicos de este plan se encuentran la reducción de la tasa de pobreza del 42% al 35% y el incremento de la esperanza de vida de los 61 a los 68 años, lo que refleja un intento por vincular la centralización del poder político con una ambiciosa agenda de desarrollo socioeconómico a largo plazo.

La trayectoria del capitán Ibrahim Traoré, quien asumió el poder en septiembre de 2022 tras deponer a Paul-Henri Sandaogo Damiba, se interpreta frecuentemente como una ruptura con los vínculos neocoloniales, particularmente con Francia, en favor de una cooperación más estrecha con naciones como Rusia. El líder burkinés ha cultivado con éxito una imagen de defensor de la soberanía nacional frente a la influencia occidental, una postura que ha encontrado un fuerte respaldo entre una población agotada por la inestabilidad. Este escenario se ha visto reforzado tras el fracaso de una intentona golpista a principios de enero de 2026, la cual fue neutralizada gracias al apoyo público masivo hacia la figura de Traoré.

Como parte de la ejecución de sus planes de infraestructura e industrialización, el 27 de enero de 2026, Traoré anunció el lanzamiento de diversos proyectos de gran escala que incluyen la construcción de centros médicos, escuelas y una universidad tecnológica. Destaca especialmente el avance en las obras de la autopista que conectará Uagadugú con Bobo-Dioulasso, donde en solo 40 días se ha completado más del 70% de las tareas de despeje de terreno con el despliegue de más de 100 bulldozers. En el sector energético, Burkina Faso y la corporación rusa Rosatom han trazado planes para la construcción de una central nuclear de baja potencia para el año 2030, iniciativa que busca triplicar la capacidad energética nacional, pasando de los actuales 685 MW a más de 2.500 MW.

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Fuentes

  • Deutsche Welle

  • Indo Premier Sekuritas

  • YouTube

  • Europa Press

  • MZNews

  • Wikipédia

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