El Nikkei asalta los 60.000 puntos: cómo el giro defensivo de Japón redefine las reglas del juego

Editado por: Svetlana Velhush

Cuando el índice Nikkei superó la barrera de los 60.000 puntos en la bolsa de Tokio, se hizo en la sala ese silencio particular que solo precede a un verdadero cambio histórico. No se trata de un simple récord, sino de la prueba fehaciente de que un país al que hasta hace poco se daba por muerto bajo el peso de la demografía y las "décadas perdidas" se ha revelado como uno de los actores más sólidos en un mundo convulso. Hace apenas cuatro horas, NHK World y Reuters registraron simultáneamente el hito, y la reacción del mercado no fue un simple repunte, sino un auténtico suspiro de alivio.

Detrás de esta cifra subyace un proceso mucho más profundo que una mera coyuntura favorable. De forma silenciosa pero decidida, Japón está transformando su ADN de posguerra. El abandono de un pacifismo casi absoluto, el incremento del gasto militar hasta el 2 % del PIB para 2027 y la eliminación de la mayoría de las restricciones a la exportación de armamento letal han dejado de ser proyectos para convertirse en una realidad tangible. Las acciones de empresas vinculadas a la defensa y a las tecnologías de alta precisión se han erigido como los principales motores de esta escalada bursátil.

Los inversores están respaldando con capital el nuevo papel estratégico de Tokio. Mitsubishi Heavy Industries, Kawasaki Heavy Industries y sus socios menos conocidos han captado de pronto el interés de los fondos globales. En un momento en que el mundo busca proveedores fiables de armamento de calidad que no alteren las condiciones de suministro por caprichos políticos, la ingeniería y la disciplina niponas resultan sumamente atractivas. Esto cobra especial relevancia ante la inestabilidad en torno a Taiwán y el escenario actual en Europa.

Cabe recordar aquí la analogía de un maestro de kendo que, tras treinta años de meditación, regresa repentinamente al dojo. Sus movimientos son los mismos y su técnica está depurada, pero ahora empuña un arma real en lugar de una espada de bambú. Japón no busca el conflicto, sino que se prepara para no perderlo. Y el mercado percibe esta determinación mejor que cualquier declaración oficial.

Por supuesto, no se debe atribuir el éxito únicamente a la militarización. La debilidad del yen, el regreso del capital extranjero tras las reformas de gobernanza corporativa y la recompra de acciones por parte de las grandes firmas han actuado como potentes catalizadores. Sin embargo, ha sido el giro defensivo lo que ha dotado a este crecimiento de un matiz geopolítico distintivo. Lo que antes era un tabú se percibe hoy como un seguro prudente en un mundo donde las reglas cambian cada semestre.

Pese a ello, nadie oculta los riesgos existentes. Si la tensión global disminuyera de repente, parte de este optimismo podría desvanecerse con la misma rapidez con la que surgió. No obstante, la situación actual revela algo fundamental: las instituciones y empresas japonesas son capaces de reestructurarse con agilidad cuando la élite toma finalmente una decisión firme. Tras décadas de cautela y autocontrol, Tokio ha comenzado a actuar con una determinación inusual.

Y en esto reside, quizá, la lección más importante de este récord. Mientras Occidente se empantana en sus propias guerras culturales y China lidia con sus burbujas internas, Japón se está convirtiendo discretamente en ese "refugio seguro" que ahora muestra los dientes. Los 60.000 puntos no son la cima. Son solo el primer gran hito en el nuevo mapa que Tokio ha empezado a trazar para sí mismo en el siglo XXI.

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Fuentes

  • Nikkei 225 breaches 60,000 mark to set all-time record high

  • Официальный канал Nikkei CNBC, специализирующийся на рынках и экономике

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