El debut de Matthieu Blazy en Chanel: Una nueva era en la Semana de la Moda de París SS 2026
Editado por: Katerina S.
La Semana de la Alta Costura en París para la temporada Primavera-Verano 2026 se convirtió en el escenario histórico del esperado debut de Matthieu Blazy como director artístico de la Maison Chanel. Este nombramiento marca un hito significativo en la industria del lujo, ya que Blazy se posiciona como el cuarto diseñador en los 116 años de trayectoria de Chanel, consolidada como la casa de alta costura más antigua en funcionamiento ininterrumpido a nivel global. La presentación tuvo lugar bajo la majestuosidad arquitectónica del Grand Palais, reafirmando el vínculo eterno entre la firma y este emblemático espacio parisino que ha sido testigo de los momentos más memorables de la moda francesa.
En su primera incursión en el mundo de la alta costura, Blazy optó por una dirección artística basada en la sobriedad y la elegancia contenida, alejándose de los excesos ornamentales. Su objetivo principal fue reconectar a la marca con un punto de partida mucho más íntimo y personal, donde la esencia de la figura femenina y su comodidad preceden a cualquier símbolo o logotipo externo. A través de un proceso de deconstrucción meticuloso, el diseñador se dedicó a identificar y reinterpretar los códigos fundamentales que han definido a la Maison a lo largo de las décadas, buscando una pureza visual que respete el legado histórico de la marca.
La propuesta estética de Blazy para esta colección estuvo profundamente influenciada por los conceptos de ligereza y dinamismo constante. Los trajes icónicos de la firma, tradicionalmente estructurados, fueron reimaginados mediante el uso de muselina transparente y etérea, aportando una sensación de ingravidez casi onírica a la pasarela. Asimismo, se presentaron siluetas mucho más fluidas y relajadas confeccionadas en materiales clásicos como el tweed y el jersey, los cuales permitieron una libertad de movimiento sin precedentes, adaptando el lujo tradicional a las exigencias y el ritmo de vida de la mujer contemporánea.
Un elemento distintivo y profundamente emotivo de esta entrega fue la integración de narrativas personales directamente en las prendas, elevando el concepto de personalización a un nivel artístico superior. Los diseños incluyeron talismanes bordados con un detalle exquisito, tales como réplicas de los frascos del legendario perfume N°5, fragmentos de cartas de amor y palabras o fechas significativas solicitadas específicamente por las clientas para ser tejidas en sus trajes. Este enfoque subraya una filosofía de «coautoría» entre el creador y quien viste la pieza, transformando cada prenda en un receptáculo sagrado de historias individuales y memorias compartidas que perdurarán en el tiempo.
La atmósfera del desfile en el Grand Palais fue igualmente cautivadora y envolvente, desarrollándose bajo su icónico techo de cristal abovedado que filtraba la luz de la capital francesa. El espacio fue transformado en un paisaje surrealista que evocaba un bosque de fantasía sacado de un cuento de hadas, decorado con hongos de dimensiones gigantescas y sauces llorones de tonalidades rosadas que caían con elegancia. Esta escenografía no solo complementó la delicadeza de la colección de Blazy, sino que también sumergió a los asistentes en un entorno onírico donde la naturaleza y la alta moda convergieron de manera armoniosa para celebrar este nuevo capítulo en la historia de Chanel.
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Fuentes
Az-jenata.bg
CNN Arabic
LA FORMA
Fashionista
CHANEL
Wallpaper*
Kendam
JTDapper Fashion Week
Hypebeast
dscene
Luxferity Magazine
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