Segunda oleada de tormenta solar: la tempestad geomagnética alcanza de nuevo el nivel G3

Autor: Uliana Soloveva

Advertencia del SWPC NOAA: En las próximas horas se esperan períodos adicionales de tormentas solares G1-G2 y, posiblemente, otro período aislado de tormenta de nivel G3.

El 22 de marzo de 2026, la actividad geomagnética en nuestro planeta ha experimentado un inesperado resurgimiento. Tras haber alcanzado un pico de intensidad G3 durante la jornada anterior, el fenómeno no solo se ha mantenido, sino que ha cobrado un segundo impulso. Ante esta situación, el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA (SWPC) emitió una alerta oficial a las 10:42 UTC, advirtiendo sobre un índice K de 7 o superior. Esta advertencia de nivel G3 o más potente permanece vigente desde las 10:41 UTC hasta las 15:00 UTC, confirmando que una segunda oleada de energía solar ya está impactando la Tierra.

Colorado

Stefan Burns, experto en meteorología espacial, informó a las 11:30 UTC que el planeta sigue inmerso en una tormenta de categoría G2/G3, provocada por el flujo constante de plasma solar que transita por nuestra órbita. Un punto de inflexión crucial ocurrió a las 11:59 UTC, cuando el campo magnético del viento solar (Bz) entró finalmente en un régimen prolongado hacia el sur. Según Burns, esta orientación fue la que propició el retorno de las condiciones de nivel G3. El especialista explicó que, si esta polaridad negativa hubiera coincidido con un pico de Bt superior a los 30 nT, la intensidad del evento habría sido drásticamente mayor. Asimismo, señaló que el pronóstico de la NOAA para G2/G3 fue acertado casi por una casualidad afortunada, dado que la estructura real de la eyección resultó ser mucho más masiva y potente de lo previsto.

Alaska

La dinámica de este evento astronómico está evolucionando con gran rapidez. La eyección de masa coronal registrada ayer no ha terminado de pasar por completo; su sección posterior o «cola» continúa interactuando de forma activa con la magnetosfera terrestre. A este fenómeno se le ha sumado un flujo de alta velocidad proveniente de un agujero coronal, creando una combinación clásica que potencia los efectos geomagnéticos. Actualmente, la tormenta está ganando fuerza nuevamente: tras un breve periodo de debilitamiento, el componente Bz volvió a girar hacia el sur, manteniéndose en un estado negativo que facilita un intercambio energético más severo con nuestro campo magnético.

Glaciar Presena, Italia

A las 12:50 UTC de este 22 de marzo, el SWPC confirmó oficialmente que durante el periodo sinóptico de las 09:00 a las 12:00 UTC se observó una tormenta geomagnética fuerte de nivel G3. Este pico de actividad coincidió con el inicio de la llegada del flujo de viento solar de alta velocidad. Para las próximas horas, los modelos predictivos sugieren que se producirán periodos adicionales de tormentas clasificadas como G1 y G2, aunque no se descarta la posibilidad de que ocurra un nuevo repunte aislado que alcance otra vez el nivel G3.

Este fenómeno natural ha regalado a los observadores de diversos países un espectáculo visual extraordinario. Durante la primera fase, ocurrida entre el 20 y el 21 de marzo, se avistaron auroras boreales en los estados del norte de EE. UU., abarcando desde Alaska, Montana y Minnesota hasta Wisconsin, Míchigan y Maine, además de diversas regiones de Canadá como Terranova y Labrador. Debido a la intensidad G3, las luces pudieron apreciarse incluso cerca del horizonte en zonas situadas más al sur, como el norte de Illinois e Iowa.

En el continente europeo, la primera oleada de la tormenta trajo consigo brillantes resplandores en los cielos de Escandinavia —específicamente en Noruega, Suecia y Finlandia—, así como en Islandia y el norte de Escocia. Por su parte, en territorio ruso, las auroras fueron documentadas en las regiones de Múrmansk y Arjánguelsk, en la República de Karelia y en las zonas septentrionales de Siberia. La segunda oleada ha dado continuidad a este despliegue; hoy mismo se han recibido reportes de avistamientos desde Alberta (en las cercanías de Calgary), las praderas canadienses (Edmonton y Prince Albert) y Fairbanks, en Alaska.

Las mismas regiones de Europa y Rusia mencionadas anteriormente siguen bajo la influencia de esta actividad. Los expertos aseguran que, bajo condiciones de cielo despejado, los habitantes de las latitudes medias de América del Norte, así como de las altas latitudes de Europa y el norte de Rusia, mantienen una oportunidad real de presenciar este majestuoso show de luces naturales. El clima espacial sigue muy activo, y esta segunda oleada sirve como recordatorio de que, incluso cuando una tormenta parece apaciguarse, el Sol siempre puede deparar nuevas sorpresas.

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