Anomalías en la resonancia Schumann: ¿un presagio sísmico o una señal artificial?

Autor: Uliana S.

Schumann anomaly, day 2. «Estamos actualmente observando una propagación casi continua de energía anómala de alta potencia durante 34 horas a frecuencias no resonantes en el rango de 0 a 40 Hz». Stefan Berns.

En el fascinante mundo de la geofísica, de vez en cuando se registran fenómenos que despiertan un interés profundo tanto en la comunidad científica como en el público general. A partir del 17 de enero de 2026, los sistemas de monitoreo de la resonancia Schumann han detectado una serie de oscilaciones fuera de lo común que se han mantenido activas hasta la fecha actual. Estas perturbaciones atmosféricas están siendo analizadas minuciosamente en diversos foros académicos y han ganado una tracción significativa en la plataforma X, donde el reconocido geofísico Stefan Burns publica actualizaciones constantes sobre la evolución de estos datos.

Técnicamente, la resonancia Schumann se define como un conjunto de picos en la porción de espectro de frecuencia extremadamente baja del campo electromagnético de la Tierra. Estas son vibraciones naturales que ocurren en el espacio comprendido entre la superficie de nuestro planeta y la ionosfera, alimentadas principalmente por la actividad eléctrica de los millones de rayos que golpean la Tierra cada día. Aunque la frecuencia fundamental se sitúa cerca de los 7,83 Hz, con variaciones menores vinculadas a ciclos solares o condiciones meteorológicas, lo ocurrido desde mediados de enero rompe con los patrones establecidos al mostrar señales intensas en rangos de frecuencia no resonantes que se prolongan durante horas.

El primer reporte detallado de Stefan Burns llegó el 17 de enero, cuando planteó la hipótesis de que este incremento energético podría ser un precursor de un evento sísmico de gran escala. Para las 22:43 de esa jornada, la anomalía ya acumulaba una duración ininterrumpida de 16 horas, registrando además un descenso de 1 Hz en la frecuencia base, un comportamiento que el experto describió como altamente anómalo. Una de las teorías científicas que podría explicar este suceso es el denominado efecto piezoeléctrico, el cual ocurre cuando las rocas de la corteza terrestre son sometidas a una presión mecánica extrema, generando impulsos electromagnéticos justo antes de que se produzca una fractura o falla geológica.

La situación se tornó aún más compleja para el 18 de enero, cuando la duración del fenómeno alcanzó las 24 horas y la caída de la frecuencia llegó a los 4 Hz. Esta magnitud de desviación se aleja considerablemente de las causas naturales habituales, como las llamaradas solares o las tormentas eléctricas masivas. Ante este escenario, Burns comenzó a evaluar diversas posibilidades que van desde señales pre-sísmicas y efectos de alineaciones planetarias hasta lo que denominó manipulaciones de frecuencia. Hacia las 14:42 de ese mismo día, cumplidas 34 horas de actividad inusual, el geofísico manifestó sus sospechas sobre un posible origen artificial, cuestionando abiertamente la intencionalidad detrás de señales que parecen haber sido inducidas deliberadamente.

Mientras tanto, en las redes sociales, la conversación ha tomado un tinte más personal y subjetivo. Numerosos usuarios en X han reportado haber experimentado sensaciones físicas inusuales, tales como dolores de cabeza persistentes, episodios de insomnio y mareos repentinos, síntomas que a menudo se asocian popularmente con la sensibilidad a los campos electromagnéticos. Un usuario relató una experiencia vívida al mencionar que sintió un vértigo abrumador mientras realizaba labores cotidianas en su granja durante la noche. A la par de estos testimonios, han surgido teorías alternativas que mencionan desde la actividad de supuestas civilizaciones intraterrenas hasta el despertar de arcos cósmicos, aunque la comunidad científica insta a mantener la prudencia, recordando que las anomalías geofísicas no siempre desembocan en desastres naturales.

Desde una perspectiva técnica, los geofísicos subrayan que, si bien la resonancia Schumann es un indicador valioso de los cambios globales, su uso como herramienta de predicción exacta sigue siendo poco fiable. No obstante, existen precedentes donde anomalías similares coincidieron con eventos de gran magnitud, como el terremoto de 8,8 grados que sacudió Kamchatka en julio de 2025 o las severas inundaciones registradas en Sumatra en noviembre de 2025. La posibilidad de una intervención humana mediante tecnologías de calentamiento ionosférico, como el proyecto HAARP, permanece como una hipótesis recurrente en el debate público, aunque carece de pruebas empíricas que la confirmen en este caso específico.

En la actualidad, las señales continúan manifestándose sin que se hayan producido consecuencias catastróficas inmediatas, lo que pone de relieve la intrincada interconexión que existe entre la atmósfera, la ionosfera y las capas internas de la Tierra. Si estas fluctuaciones desaparecen pronto, es probable que se archiven como un misterio geofísico más; sin embargo, si persisten o se intensifican, podrían ofrecer información crucial para comprender mejor la geodinámica de nuestro mundo. Este fenómeno nos recuerda que aún queda mucho por descubrir sobre los mecanismos invisibles que regulan el equilibrio energético de nuestro hogar planetario.

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Fuentes

  • Space Observing System 70

  • Earth Evolution

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