¿Ese 'pez' en el menú? En Brazil’s escuelas y prisiones, a menudo es tiburón.
Rio de Janeiro elimina el tiburón de los comedores escolares: un hito para la salud y el medio ambiente
Editado por: Inna Horoshkina One
En el panorama contemporáneo, donde la salud de las nuevas generaciones y la sostenibilidad de los ecosistemas marinos se entienden como componentes de un sistema único e indivisible, la decisión adoptada por el estado de Rio de Janeiro adquiere una relevancia excepcional. Esta medida no solo responde a una necesidad local, sino que se alinea con una tendencia global de mayor conciencia sobre el impacto de nuestras dietas en el entorno natural.
Una nueva investigación de Mongabay revela la fuerza impulsora detrás del comercio de tiburones en rápido crecimiento y los costos ocultos tanto para las personas como para el planeta.
Rio de Janeiro ha hecho historia al convertirse en el primer estado de Brasil en excluir oficialmente la carne de tiburón de los almuerzos en las escuelas públicas. Este paso pionero está siendo reconocido internacionalmente no como una simple prohibición administrativa, sino como un modelo de política pública preventiva que prioriza el bienestar a largo plazo sobre las prácticas comerciales tradicionales.
La lógica que sustenta esta prohibición es estrictamente científica y se basa en el fenómeno de la bioacumulación. Al ser depredadores situados en la cima de la cadena alimentaria marina, los tiburones acumulan altas concentraciones de metales pesados, entre ellos el mercurio. El organismo de los niños, que se encuentra en pleno desarrollo, es especialmente vulnerable a los efectos neurotóxicos de estas sustancias, lo que convierte su consumo en un riesgo latente para la salud pública.
Diversas organizaciones científicas y de defensa del medio ambiente han respaldado con firmeza esta decisión. Entre ellas destaca Sea Shepherd Brazil, cuya campaña titulada “Cação é Tubarão” ha sido fundamental para concienciar a la población. Esta iniciativa no solo alerta sobre los riesgos para la salud humana, sino que también pone de relieve los peligros de la sobrepesca y la alarmante falta de transparencia que a menudo caracteriza al mercado de productos del mar.
Los expertos que han participado en este proceso subrayan que el debate no gira en torno al sabor de los alimentos o a las tradiciones culinarias arraigadas, sino que se fundamenta en un concepto de responsabilidad biológica. Es un llamado a reconocer que nuestras elecciones alimentarias tienen consecuencias directas en la biodiversidad y en la estabilidad de los océanos que sustentan la vida en el planeta.
Bajo esta nueva perspectiva, la alimentación escolar se está transformando en una herramienta ecológica de gran alcance, superando su función tradicional de servicio social. Al integrar criterios de sostenibilidad en la planificación de los menús, las instituciones educativas se convierten en agentes de cambio que promueven una relación más armoniosa y consciente con los recursos naturales.
Este movimiento en Rio de Janeiro se produce en un momento crucial, coincidiendo con las recientes resoluciones de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) para fortalecer la protección de numerosas especies de tiburones y rayas. Por lo tanto, la iniciativa regional brasileña se percibe como una pieza clave de un giro global que busca transitar de un modelo de explotación intensiva hacia uno de conservación activa.
La eliminación de la carne de tiburón de los platos escolares representa mucho más que un cambio en el menú; es una invitación a repensar el vínculo profundo que existe entre el cuerpo de un niño y la salud del océano. Es un reconocimiento de que lo que afecta a los ecosistemas marinos termina, inevitablemente, afectando la integridad física de los seres humanos.
Esta es una historia sobre cómo las decisiones tomadas a nivel local tienen el poder de transformar la realidad oceánica global. Cada proceso de compra dentro del sistema escolar envía una señal poderosa a los mercados y a toda la cadena de suministro, desafiando la percepción de "normalidad" que ha rodeado durante décadas al consumo de grandes depredadores marinos.
Al salvaguardar a los estudiantes de la amenaza invisible del mercurio, el estado de Rio de Janeiro está protegiendo simultáneamente la vitalidad de los mares. En el mundo natural, la salud humana y la integridad de las cadenas alimentarias marinas son dos caras de la misma moneda. Esta iniciativa nos recuerda que, aunque somos muchos individuos, formamos parte de un solo sistema interconectado donde el bienestar colectivo depende del respeto a la vida marina.
Fuentes
Mongabay
Impactful Ninja
Agência Brasil - EBC
The Cool Down
Mongabay
Mongabay
