El Mecanismo de Polinización Más Antiguo: Las Cícadas Usaban Calor Infrarrojo para Guiar Insectos

Editado por: An goldy

Un estudio reciente, cuya publicación se proyecta para el año 2025 en la prestigiosa revista Science, ha revelado un hallazgo fascinante: las cícadas ancestrales empleaban señales térmicas, específicamente radiación infrarroja, para atraer a sus polinizadores. Los científicos estiman que esta estrategia evolutiva se originó hace aproximadamente 275 millones de años. Este método de atracción es notable porque antecede en millones de años a la aparición de las plantas con flores y sus atractivos visuales, posicionando al calor como uno de los primeros lenguajes comunicativos en el reino vegetal.

La investigación, liderada por Wendy Valencia-Montoya de la Universidad de Harvard, aportó evidencia contundente de que las estructuras reproductivas de ciertas especies, como los conos de la cícada Zamia furfuracea, generan calor activamente. Los datos experimentales, obtenidos mediante el uso de cámaras termográficas, demostraron que los conos masculinos son capaces de elevar su temperatura hasta 15 grados Celsius por encima del ambiente circundante. Esta intensidad metabólica es comparable a la que exhibe un colibrí en pleno vuelo. Este fenómeno de termogénesis sigue un estricto ritmo circadiano: los conos masculinos se calientan hacia el anochecer, y unas tres horas después, las estructuras femeninas replican el proceso, asegurando así una transferencia de polen secuencial y coordinada.

Para alcanzar este estado térmico, las plantas invierten una cantidad considerable de energía, utilizando la combustión de reservas de almidón almacenadas en sus mitocondrias, un proceso metabólicamente muy exigente. El calentamiento moderado de los conos masculinos funciona como una señal de “llamada” o atracción. Por otro lado, un incremento excesivo de la temperatura parece ser el mecanismo que incita a los insectos a desplazarse hacia las estructuras femeninas. Este sistema de “empujar y tirar”, que combina el calor con la emisión de olores y la liberación de humedad, orquesta el movimiento de los escarabajos desde los conos masculinos portadores de polen hacia las estructuras femeninas para llevar a cabo la fertilización.

Un componente esencial en este antiguo pacto simbiótico reside en una adaptación específica observada en los escarabajos polinizadores, concretamente en el gorgojo Rhopalotria furfuracea. Los investigadores determinaron que las antenas de estos insectos están equipadas con termorreceptores especializados que contienen la proteína TRPA1. Esta proteína les confiere la capacidad de detectar con precisión el espectro infrarrojo de radiación, incluso cuando las condiciones de luz son escasas, lo cual es fundamental para la polinización que ocurre al crepúsculo. Cuando se bloqueó este receptor, los escarabajos perdieron su capacidad de respuesta a las señales térmicas. De manera reveladora, los modelos tridimensionales de conos calentados, aun desprovistos de cualquier fragancia, lograron atraer a los insectos sin dificultad alguna.

Las cícadas, plantas que surgieron hace unos 275 millones de años y que tuvieron su apogeo durante el período Jurásico, enfrentan hoy un riesgo de extinción significativo en un mundo dominado por las plantas con flores y sus señales predominantemente visuales. Según el autor principal del estudio, este descubrimiento abre una “nueva dimensión informativa” que había permanecido oculta debido a la predisposición sensorial humana. La interacción basada en el calor entre las cícadas y estos escarabajos representa, sin duda, uno de los ejemplos más remotos de coevolución registrada en nuestro planeta.

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Fuentes

  • Diario Uno

  • Harvard University

  • Earth.com

  • National Geographic

  • Minute Mirror

  • University of Miami News

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