Francia, Alemania y el Reino Unido, en su calidad de grupo E3, han activado formalmente el mecanismo de "snapback" de las Naciones Unidas, reimponiendo las sanciones previas a 2015 sobre Irán.
Esta medida, comunicada a través de una carta al presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, responde a las presuntas violaciones del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) por parte de Teherán. La activación del mecanismo, contemplado en la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, inicia un período de 30 días durante el cual se espera que se realicen esfuerzos diplomáticos para evitar la reimposición total de estas sanciones.
La decisión del E3 se fundamenta en la aceleración de las actividades nucleares de Irán y su limitada cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Los funcionarios europeos han expresado su frustración, buscando presionar a Teherán para que retome el cumplimiento del acuerdo. Por su parte, Irán ha condenado la acción, calificándola de ilegal y políticamente motivada, y argumenta que las partes europeas carecen de la legitimidad necesaria para activar el "snapback", sosteniendo que ellos han cumplido sus compromisos mientras el E3 no lo ha hecho.
Estados Unidos, aunque se retiró del PAIC en 2018, ha abogado por una mayor presión sobre Teherán y ha participado en negociaciones indirectas. La retirada estadounidense en 2018 es un telón de fondo significativo para la situación actual.
Este desarrollo impacta directamente en las relaciones internacionales, la estabilidad regional en Oriente Medio y el régimen global de no proliferación nuclear, representando una escalada considerable en las tensiones diplomáticas. El período de 30 días para una resolución diplomática es crucial, y su resultado tendrá repercusiones significativas para la seguridad regional y el futuro de los esfuerzos de no proliferación nuclear a nivel mundial.
Expertos en política exterior señalan que la efectividad de este mecanismo depende de la unidad entre las potencias firmantes y la voluntad política para mantener la presión diplomática, un equilibrio que se ha visto desafiado en ocasiones anteriores.