Las baterías de ion-sodio transforman el panorama energético

Autor: Tatyana Hurynovich

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Las baterías de ion-sodio están abriendo paso a una energía más asequible y sostenible. Durante décadas, los acumuladores de ion-litio han sido el motor de dispositivos electrónicos y vehículos eléctricos, pero la escasez de reservas de litio ha impulsado a la comunidad científica y a la industria a buscar alternativas. Estas baterías, basadas en el abundante y económico sodio, ofrecen características de seguridad y vida útil comparables a las de ion-litio, aunque su densidad energética (140-175 Wh/kg) sea aún menor que la de sus rivales de litio (200-300 Wh/kg), posicionándose como la solución perfecta para aplicaciones económicas.

Esta tecnología ya está dejando atrás los laboratorios para integrarse en la industria. El gigante chino CATL desveló su primera batería de ion-sodio en 2021 y, en abril de 2025, creó la marca Naxtra para su comercialización, con una producción masiva iniciada en diciembre de 2025 y grandes expectativas para 2026. Los primeros despliegues se anticiparon a estas fechas: entre 2023 y 2024 se probaron prototipos y pequeñas series, integrándose en vehículos eléctricos de Chery y en el JMEV EV3 de 2024. Asimismo, HiNa Battery suministra energía a modelos de transporte ligeros, como patinetes y utilitarios urbanos, donde resultan cruciales la seguridad, la carga rápida y la capacidad de operar a temperaturas de hasta -40 °C.

Las baterías de ion-sodio despliegan un potencial todavía mayor en el almacenamiento para redes eléctricas. Durante mucho tiempo, la acumulación de energía solar y eólica ha sido el talón de Aquiles de las renovables, pero los sistemas de sodio solventan este reto gracias a su gran durabilidad (superan los 10 000 ciclos), su reducida degradación y la ausencia de refrigeración compleja. En este sentido, la startup estadounidense Peak Energy, junto a Jupiter Power, está desarrollando la mayor instalación de almacenamiento del mundo con 4,75 GWh, capaz de estabilizar la red y recortar los costes operativos en un 20 %. Proyectos de este tipo aceleran el tránsito hacia una generación energética descentralizada, una necesidad urgente en Europa ante la crisis actual.

En definitiva, las baterías de ion-sodio no pretenden sustituir a las de litio, sino actuar como un complemento esencial allí donde el coste y la fiabilidad superan en importancia a la densidad energética. Son la opción idónea para el almacenamiento estacionario, el transporte económico y el ámbito doméstico, prometiendo reducir la dependencia de metales críticos y espolear la revolución verde.

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