El 24 de noviembre de 2025 marcó un hito en la política científica estadounidense con la firma del Decreto Ejecutivo que puso en marcha formalmente la «Misión Génesis». Esta iniciativa estratégica se centra en la integración profunda de la inteligencia artificial (IA) en la investigación científica fundamental, con el objetivo explícito de salvaguardar la seguridad nacional de los Estados Unidos. La magnitud de este programa ha sido comparada con esfuerzos monumentales del pasado, como el Proyecto Manhattan y la carrera espacial Apolo, y su meta es clara: duplicar la productividad de la ciencia y la ingeniería americanas en el transcurso de una década.
La responsabilidad de ejecutar esta ambiciosa misión recae en el Departamento de Energía (DOE), bajo la supervisión directa del Secretario de Energía, Chris Wright. Para garantizar una coordinación fluida entre las diversas agencias federales, el Asistente del Presidente para Ciencia y Tecnología, Michael Kratsios, ha sido designado como el líder encargado de dirigir esta iniciativa. La «Misión Génesis» movilizará a las 17 Laboratorios Nacionales del DOE, junto con instituciones académicas y actores del sector privado. El propósito es construir una plataforma integrada de ciclo abierto.
Esta plataforma centralizada aprovechará la potencia de los superordenadores federales y vastos conjuntos de datos. Su función principal será entrenar modelos fundacionales científicos y desarrollar agentes de IA capaces de automatizar y optimizar los flujos de trabajo de investigación. La idea es revolucionar la manera en que se abordan los desafíos científicos más complejos del país, utilizando la tecnología de vanguardia como catalizador.
Los focos prioritarios para lograr descubrimientos disruptivos mediante esta plataforma abarcan varios campos cruciales. Estos incluyen asegurar el dominio energético de EE. UU., lo cual implica avances significativos en fusión y fisión nuclear. Además, se pondrá especial énfasis en biotecnologías, el desarrollo de materiales críticos, las ciencias de la información cuántica y la industria de semiconductores. El decreto ejecutivo impone plazos estrictos para la acción inicial: el DOE debe identificar los recursos computacionales disponibles en un plazo de 90 días, y los primeros paquetes de datos deben estar listos en 120 días.
El sector privado se erige como un pilar fundamental en este modelo de colaboración público-privada. Un ejemplo destacado es el compromiso de Amazon Web Services (AWS), que ha anunciado planes para inyectar hasta 50 mil millones de dólares en la expansión de su infraestructura de IA y computación de alto rendimiento destinada a clientes gubernamentales de EE. UU. Matt Garman, CEO de AWS, señaló que estas inversiones, que comenzarán a materializarse en 2026, buscan derribar las barreras tecnológicas que históricamente han frenado al gobierno y alinearse con las prioridades establecidas en el Plan de Acción de IA de julio.
Estas inversiones de AWS son sustanciales, añadiendo cerca de 1.3 gigavatios de capacidad de cómputo a regiones seguras, como AWS Top Secret, brindando un soporte directo a los objetivos de la misión para acelerar tareas de alta criticidad. Es importante notar que, si bien las comparaciones históricas son notables, el decreto presidencial no asigna fondos nuevos, utilizando la frase clave «dentro de las asignaciones existentes». No obstante, gigantes tecnológicos como Nvidia, AMD, Dell y HPE están posicionados como colaboradores listos para intervenir en proyectos ya previstos en los Laboratorios Nacionales. En esencia, la «Misión Génesis» sitúa a la IA en el epicentro de la competencia estratégica a largo plazo, buscando cimentar la supremacía tecnológica de los Estados Unidos.
